Máxima tensión e inseguridad en el barrio de Santa Catalina, donde trabajadores de Mercadona permiten hurtos por miedo
En el barrio de Santa Catalina, uno de los más poblados de Aranda de Duero, la convivencia se ha vuelto frágil debido a un aumento de robos, altercados y una creciente sensación de impunidad.
Según informes locales y como señala La Gaceta, la concentración de población inmigrante magrebí en calles como Pizarro, Hospicio y Santiago ha exacerbado estos problemas, convirtiendo ciertas áreas en focos de inseguridad. Un residente anónimo ha revelado que las trabajadoras del supermercado Mercadona local incluso permiten hurtos menores para evitar confrontaciones, temiendo por su seguridad personal.
El barrio, conocido por su diversidad con residentes de origen magrebí, hispanoamericano y español, no presenta estos incidentes de manera generalizada. Sin embargo, en las zonas mencionadas, los vecinos reportan una multiplicación de episodios que han generado alarma. «Es justo en esa zona donde más se aglomera población magrebí», explica a La Gaceta un habitante de la zona. Añade que «el resto del barrio no tiene problemas de bandas ni historias de ese tipo».
No hay integración
Este cambio demográfico, con la llegada de nuevos residentes, no ha sido acompañado por medidas suficientes para fomentar la integración y garantizar la tranquilidad, según las quejas de la comunidad.
El epicentro de la tensión parece ser el supermercado Mercadona, ubicado en el corazón de Santa Catalina. Fuentes locales indican que el establecimiento cuenta con una empresa de seguridad privada, pero los vigilantes no dan abasto ante la frecuencia de los incidentes.
Miedo a los magrebíes
«Permiten que se produzcan robos porque han tenido bastantes problemas y no están para ese tipo de situaciones», afirma el residente consultado. «Ellas tienen miedo«, agrega, refiriéndose a las empleadas, quienes han adoptado protocolos como cerrar el local en grupo para evitar riesgos al final de la jornada. «El último que cierra es el encargado y nadie se va sólo; se quedan juntos hasta que él termina y se marchan todos a la vez».
Además, se especula sobre el inminente traslado del Mercadona a otra ubicación en la ciudad. Aunque no se ha confirmado si esta decisión responde a criterios puramente empresariales o a la escalada de inseguridad, los vecinos lo interpretan como una señal de que la situación es insostenible. «El simple hecho de que se asuma el robo como algo cotidiano evidencia que algo está pasando en el barrio», sostiene el mismo testigo.
Comerciantes y residentes de Santa Catalina en Aranda de Duero reclaman una mayor presencia policial y controles más estrictos para restaurar la normalidad. «No hay una desprotección formal, pero la percepción de impunidad está creciendo», indican a La Gaceta.
Barrio como zona no-go
Autoridades locales no han emitido declaraciones oficiales sobre, pero la comunidad urge acciones para prevenir que el barrio se convierta en una «zona de no-go» como las descritas en otras ciudades europeas.
Precisamente, ayer el líder de VOX, Santiago Abascal, en campaña electoral, visitó Aranda de Duero y denunció la situación de inseguridad de determinadas zonas castellanoleonesas.

Estercolero multicultural
Pero el candidato a la presidencia por VOX, Carlos Pollán, fue más allá. Calificó el barrio como “un estercolero multicultural”.
“Lo saben bien los vecinos del barrio de Santa Catalina; aquí hay un barrio popular, un barrio de toda la vida convertido ahora mismo en un estercolero multicultural y os voy a leer algunos titulares que se ven día a día y que yo he visto y los habréis visto vosotros en los medios de comunicación: ‘6 detenidos y 40 identificados en Santa Catalina’, ‘Enésima pelea en Santa Catalina’, ‘Un herido en una pelea a palos y botellas en Santa Catalina’. ‘Una nueva pelea en Santa Catalina con el foco en la calle Santiago ‘, ‘Prisión por el intento de homicidio en Santa Catalina’, ‘Con cuchillos y botellazos en Santa Catalina’… y son solo unos pocos titulares de estos últimos meses”, aclaró.












