Voces periodísticas y políticas hablan de presiones coincidentes en el tiempo con concesiones de medallas a comisarios implicados en el caso
El escándalo que sacude al Ministerio del Interior ha dado un giro dramático con la querella criminal interpuesta por una agente de la Policía Nacional contra José Ángel González, conocido como ‘Jota‘, director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, número 2 operativo del cuerpo, y hombre de máxima confianza del ministro Fernando Grande-Marlaska, quien lo nombró en 2018.
Diversos periodistas y medios de comunicación como Cuatro y el programa ‘Horizonte’ han afirmado que dada la gravedad de los hechos y el momento en el que se produjeron, se creó una gran cortina de humo para diluir este nuevo escándalo que toda de lleno a Marlaska, el Gobierno de Sánchez y al Ministerio del Interior,
Los hechos denunciados ocurrieron el 23 de abril de 2025, hace casi un año desde la fecha actual, en una vivienda oficial del Ministerio del Interior en Madrid. Según la querella admitida a trámite por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid, el DAO habría cometido una agresión sexual con penetración (calificada en algunos medios como violación), coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos.
El relato de la víctima, una agente subordinada y ex pareja del comisario principal González, describe un episodio de extrema gravedad: tras requerirla insistentemente durante su servicio en la Comisaría de Coslada (usando incluso un vehículo policial camuflado), se dirigieron a la vivienda oficial. Allí, González sirvió cervezas e inició un acercamiento sexual rechazado «de forma verbal, expresa, rotunda y continuada».
Pese a las negativas inequívocas, habría desplegado violencia física e intimidación, aprovechando su superioridad física, autoridad institucional y el aislamiento del lugar. La querella detalla que metió la mano en el pantalón de la agente y la masturbó con los dedos, mientras la llevaba a tocar su miembro erecto, ignorando súplicas y rechazos explícitos.
Como relata la querellante y reproduce OkDiario, en el interior de la vivienda, “el querellado manifiesta a la víctima que no puede irse de la misma con exabruptos, así como la insistencia en la práctica de actos sexuales que la víctima rechaza de forma expresa en todo momento, pese a lo que el querellado de forma insistente toca con su mano en la vagina a la víctima, le introduce los dedos y comienza a masturbarla”.
Mientras exclama que le bese, “la víctima le dice que se está negando en serio, a lo que el querellado le dice que está gilipollas… Y continúa con su acción intentando doblegar la voluntad de la víctima». Ella reitera su negativa expresa, pese a lo que el querellado le dice que hacen el amor y se van, siendo nuevamente rechazado por la víctima, que se va y no quiere hacer nada».
Dedos en la vagina
Esto es impedido por el querellado que le «sujeta y amenaza con forzarla y pidiendo que lo haga por él, procediendo este a bajar el pantalón a la víctima de forma no consentida y sorpresiva». Después, «le mete la mano de nuevo e introduce los dedos en la vagina, mientras con su otra mano, cogía la mano de la víctima y se la llevaba a su miembro erecto para que le tocara, mientras exclama que la víctima no puede dejarle, que le toque, que tiene muchas ganas de estar con ella, de mantener relaciones sexuales y que le está suplicando mucho, lo que la víctima de forma reiterada expresa y nítida rechaza”.
Instantes después, el querellado saca los dedos del interior de la vagina, se acerca al grifo de la cocina, lo abre y se lava la mano. Inmediatamente tras conseguir zafarse del querellado y poder abandonar el domicilio del querellado, la víctima recogió el vehículo policial camuflado que había utilizado para desplazarse hasta el lugar, se dirigió a la Comisaría Local de Coslada donde prestaba servicio, dejó el vehículo, y se dirigió a su domicilio particular.
Crisis de ansiedad
Una vez en su domicilio, sufrió una crisis de ansiedad severa caracterizada por llanto incontrolado, temblores, hiperventilación, sensación de irrealidad y bloqueo emocional, sintomatología reactiva inmediata compatible con la vivencia de una agresión sexual traumática. Ello sumado a que el DAO le realizó distintas llamadas de recriminación, así como el envío continuo de mensajes que se adjuntan».
La relación previa ya estaba marcada por control, dominación y sumisión psicológica, agravada por la asimetría de poder. Tras los hechos, el investigado habría intentado, según la querella, mantener el control sobre la víctima, minimizar la gravedad de su conducta, culpabilizarla, impedir que denunciara y ofrecer compensaciones laborales como ‘precio del silencio’.
El juez David Maman Benchimol ha considerado que los hechos revisten indicios suficientes de delitos de agresiones sexuales, citando a declarar a la denunciante y al querellado el 17 de marzo de 2026.
Compra de silencio
Fuentes periodísticas y la propia querella apuntan a maniobras para evitar la denuncia o lograr que se retirara, incluyendo presuntas ofertas de compensaciones laborales a cambio de silencio. Sin embargo, no hay evidencia pública confirmada de que el Ministerio del Interior o el ministro Marlaska participaran directamente en una operación de «compra de silencio» institucional.
Concesión de medallas
Algunas publicaciones y comentarios en redes (como los de la diputada Ana Vázquez del PP) sugieren presiones coincidentes en el tiempo con concesiones de medallas a comisarios implicados en el caso (mayo 2025), pero se trata de acusaciones políticas sin confirmación judicial o documental independiente hasta el momento. El Ministerio del Interior de Marlaska no ha emitido comentarios oficiales al respecto, y la investigación sigue en curso.
En las últimas horas, José Ángel González ha presentado su dimisión ante Marlaska, según múltiples medios y publicaciones en redes sociales, tras la admisión de la querella y la presión sindical (como JUPOL).
Este caso pone bajo foco la gestión de Grande-Marlaska al frente de Interior, con un alto cargo nombrado por él investigado por delitos tan graves en dependencias ministeriales. La querella avanza, y las próximas declaraciones judiciales podrían arrojar más luz sobre los detalles más escabrosos y las posibles tentativas de encubrimiento.
Contexto previo de la relación
La denunciante y el investigado mantenían una relación sentimental anterior que ya había terminado. Según el relato, esta relación estuvo marcada por una dinámica de control, dominación y sumisión psicológica por parte de González, agravada por la enorme asimetría de poder: él era un comisario principal y alto mando nacional, mientras que ella era una agente subordinada en la Comisaría de Coslada (Madrid). La querella describe meses de acoso, presiones y conductas controladoras previas a los hechos denunciados.
Cronología y hechos del 23 de abril de 2025
Los hechos ocurrieron en una vivienda oficial del Ministerio del Interior en Madrid.
- Durante el servicio, el DAO insistió repetidamente en que la agente se reuniera con él, llegando a utilizar un vehículo policial camuflado para desplazarse.
- Una vez en la vivienda oficial, González sirvió cervezas y comenzó un acercamiento sexual.
- La víctima rechazó de forma verbal, expresa, rotunda y continuada cualquier contacto íntimo. Expresó claramente que no quería mantener relaciones sexuales ni ningún tipo de intimidad.
- Pese a las negativas inequívocas, el investigado habría ignorado por completo el consentimiento y procedido con violencia física e intimidación, aprovechando su superioridad física, su autoridad jerárquica y el aislamiento del lugar (una vivienda oficial del Ministerio, sin posibilidad fácil de escape).
Conductas físicas según el relato de la víctima
La querella recoge el testimonio de la agente con gran crudeza:
- El DAO metió la mano dentro del pantalón de la víctima y introdujo los dedos en su vagina (penetración digital).
- Al mismo tiempo, cogió la mano de la agente y la llevó a su miembro erecto, obligándola a tocarlo.
- La víctima describe cómo se negó reiteradamente, pero él persistió con fuerza física e intimidación.
- En un momento clave del relato, cuando ella se resistió con más vehemencia, González le habría dicho textualmente: «Estás gilipollas».
El escrito califica los hechos como agresión sexual con penetración (no consentida y con violencia/intimidación), coacciones, lesiones psíquicas y, en relación con el uso del vehículo policial y la vivienda oficial, posible malversación de caudales públicos.
Reacciones de la víctima y consecuencias inmediatas
- Durante el episodio, la agente relata súplicas, negativas verbales continuas y resistencia física, pero se sintió paralizada por el miedo, la diferencia de fuerza y el poder jerárquico del agresor.
- Tras los hechos, González habría intentado minimizar la gravedad de lo ocurrido, culpabilizar a la víctima, impedir que denunciara y ejercer control psicológico continuado sobre ella.
- La querella menciona que el investigado habría ofrecido compensaciones laborales o mejoras en su situación profesional como una forma implícita de «precio del silencio».
Estado judicial y repercusiones
- La querella fue admitida a trámite por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 8 de Madrid (juez David Maman Benchimol).
- Se citó a declarar a la denunciante y al querellado para el 17 de marzo de 2026.
- OKDIARIO destaca que, tras la publicación de la noticia y la admisión de la querella, José Ángel González presentó su dimisión ante el ministro Grande-Marlaska.












