El régimen reduce drásticamente el tráfico IPv6 y deja a millones sin conexión efectiva en pleno estallido social
El Gobierno de Teherán ha restringido este jueves el acceso a internet móvil en las regiones más problemáticas del país ante el duodécimo día consecutivo de protestas y su propagación a más de 100 ciudades. El régimen aplica estas medidas selectivas para bloquear el acceso a internet en medio de las manifestaciones masivas.
NetBlocks, organización que monitorea la conectividad y los derechos digitales globales, verificó problemas generalizados en varios proveedores de internet dentro de Irán. La empresa describió la situación como un apagón digital que afecta especialmente Teherán y otras regiones, lo que complica la difusión de información sobre los disturbios sociales. Cuentas en redes sociales que siguen estos desarrollos reportaron que el acceso a través de dispositivos móviles parece limitado desde hace varias horas.
Cloudflare Radar detectó una caída abrupta en el protocolo IPv6, que se utiliza ampliamente en dispositivos móviles, y confirmó que el espacio de direcciones IPv6 en Irán disminuyó un 98,5 %, al tiempo que la proporción de tráfico IPv6 cayó del 12 % al 1,8 %.
Desconexiones selectivas para aislar las protestas, pero los iraníes piden ayuda a Elon Musk
El periódico de Emiratos, The National, señala que las autoridades iraníes optaron por restricciones selectivas en vez de un apagón completo, una táctica que difiere de cortes anteriores. En junio del año pasado, durante los intercambios de misiles con Israel, el Ministerio de Información y Comunicaciones impuso restricciones temporales en todo el país. Ahora, los apagones totales resultan más complicados porque proliferan servicios de internet por satélite de órbita baja, como Starlink de Elon Musk.
Habida cuenta de que la mayoría de los iraníes no dispone de los equipos necesarios para conectarse a Starlink, en las últimas horas, varios usuarios etiquetaron a Musk en X y le pidieron que activara el servicio en Irán. Las protestas, que ya acumulan casi dos semanas de disturbios sociales, generan una fuerte presión sobre el régimen, que busca limitar la coordinación y la visibilidad de las manifestaciones mediante estas restricciones digitales.












