Defiende en Zaragoza lo que considera la “teoría del reemplazo”: echar a la gente que no le gusta a cambio de cientos de miles de ilegales que puedan votar
La eurodiputada y líder de Podemos, Irene Montero, ha generado una intensa polémica al defender abiertamente la «teoría del reemplazo» durante un mitin electoral en Zaragoza. En el acto, enmarcado en la campaña para las elecciones autonómicas de Aragón del próximo 8 de febrero, Montero celebró la reciente regularización extraordinaria de al menos 500.000 inmigrantes en situación irregular, acordada con el Gobierno de Pedro Sánchez, como una «victoria» en la lucha por los derechos humanos.
Ante un público entusiasta, que incluía a figuras como la secretaria general Ione Belarra, la candidata María Goikoetxea y el coordinador de Alianza Verde Juantxo López de Uralde, Montero no escatimó en declaraciones contundentes. «Ojalá podamos barrer de fachas y racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora», exclamó la política.
La ley del reemplazo
«Claro que yo quiero que haya reemplazo, reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra, marrona, con todas compañeras las gentes trabajadoras de este país».
Estas palabras, que aluden directamente a la idea de sustituir demográficamente a sectores considerados «fascistas» por inmigrantes, han avivado el debate sobre inmigración y soberanía nacional en España.
Montero enfatizó que «papeles son derechos» y que la regularización no es un «regalo», sino una «deuda pendiente», ya que «ningún ser humano es ilegal».
Ahora a por la nacionalidad
Además, anunció planes ambiciosos para el futuro: «Y ahora vamos a por la nacionalidad o a cambiar la ley para que puedan votar, por supuesto«. Dirigiéndose específicamente a las «personas migrantes y racializadas», imploró: «Por favor, no nos dejen solas con tanto facha», contrastando esta postura con críticas a la oposición, como las «juventudes de VOX» por supuestamente quedarse con donaciones para víctimas de la DANA o el pago de sedes con «dinero negro».
El contexto de estas declaraciones surge tras la aprobación de la medida migratoria, que ha sido aplaudida por Podemos como un avance en la integración y los derechos laborales.
Sin embargo, la defensa explícita de la «teoría del reemplazo», un concepto a menudo asociado con conspiraciones de extrema derecha, pero aquí invertido para promover la inmigración como herramienta contra el racismo, ha provocado reacciones divididas. Aunque el mitin recibió aplausos de los asistentes, críticos señalan que tales afirmaciones podrían polarizar aún más el panorama político español, especialmente en un momento de tensiones migratorias.
Feijóo copia a Abascal
En un panorama más amplio, figuras como Santiago Abascal de VOX han acusado a otros líderes, como Alberto Núñez Feijóo del PP, de copiar sus posturas antiinmigración, lo que subraya el caldeado debate nacional.
Montero, por su parte, posiciona a Podemos como defensora de los trabajadores migrantes frente a lo que califica como «vividores» y «racistas». Esta intervención podría influir en el voto progresista en Aragón, donde la inmigración es un tema clave.
La controversia resalta las divisiones ideológicas en España: mientras unos ven en la regularización una oportunidad para la diversidad y el crecimiento económico, otros la interpretan como una amenaza a la identidad nacional. Y con las elecciones a la vuelta de la esquina, las palabras de Montero podrían marcar el tono de la campaña.












