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Jornada de caos ferroviario con retrasos y colapso en Rodalies y la Alta Velocidad

Nuevo golpe al tren español: un Alvia arrolla una trinchera en Galicia y ya se ve gravemente afectado el transporte de mercancías

El sistema ferroviario español está viviendo hoy una nueva jornada de caos, con un grave incidente en Galicia, retrasos extraordinarios en la alta velocidad y el colapso persistente de Rodalies y del transporte de mercancías en Cataluña.

La concatenación de averías, limitaciones de velocidad e incidencias en la red refuerza la sensación de desbarajuste tras el reciente accidente mortal de Adamuz (Córdoba) y los siniestros en Rodalies.

Nuevo susto en Galicia en pleno desbarajuste

En plena oleada de incidencias, el Alvia 00626 de Renfe que cubre la ruta Barcelona–Vigo–Coruña arrolló anoche parte de una trinchera cerca de la entrada de la estación de Freixeiro, en Galicia.

El desprendimiento de la excavación acabó ocupando la vía y el convoy impactó contra la tierra, provocando importantes daños materiales en la cabeza tractora aunque sin dejar heridos entre los pasajeros.

Este nuevo susto se suma a una serie de siniestros recientes: el accidente de alta velocidad en Adamuz, en la línea Madrid–Sevilla, y dos accidentes en el servicio de Rodalies en Cataluña que han dejado 46 fallecidos en apenas 48 días, 45 en el primero y uno en los segundos.​

Alta velocidad bajo mínimos: retrasos y limitaciones

La red de alta velocidad también ha sufrido hoy fuertes alteraciones, con una rotura en una vía del AVE Barcelona–Madrid a la altura de Tarragona que ha obligado a reducir la velocidad hasta los 80 kilómetros por hora en ese tramo.

La incidencia, detectada por un maquinista en el entorno de L’Espluga de Francolí, ha provocado demoras generalizadas que superan de media la hora y media en la estación de Sants, afectando a todas las operadoras que conectan Barcelona y Madrid.

A ello se suman las limitaciones temporales de velocidad aplicadas en distintos puntos de las líneas Madrid–Barcelona y Madrid–Sevilla tras el accidente de Adamuz y las denuncias de los maquinistas sobre el estado de la vía, lo que alarga los tiempos de viaje y altera las frecuencias.

Impacto en el transporte de mercancías

Cataluña sigue siendo el epicentro del caos ferroviario, con una red de Rodalies que no consigue recuperar la normalidad una semana después del accidente de Gelida.

Cortes, trasbordos forzosos y servicios alternativos por carretera se mezclan con nuevas incidencias en el centro de control de Adif y en las vías, dejando a cientos de miles de usuarios atrapados en andenes, estaciones y atascos viarios.

La crisis se ha extendido al transporte de mercancías: la paralización y los continuos parones en las líneas convencionales que comparten viajeros y trenes de carga están afectando a los puertos de Barcelona y Tarragona y amenazan el suministro, obligando a desviar tráficos a la carretera, donde los transportistas ya alertan de retrasos generalizados.

Crisis de confianza y presión política

La suma de incidentes y caos ha desatado una profunda crisis de confianza en el ferrocarril español, justo cuando el Gobierno defendía la alta velocidad como emblema de modernidad y seguridad.

Las alertas reiteradas de los maquinistas, las limitaciones de velocidad encadenadas, la fragilidad del sistema informático de Adif en Cataluña y el goteo de averías y accidentes han abierto un frente político que apunta tanto a la gestión del administrador de infraestructuras como al Ministerio de Transportes, presionado para reforzar las inversiones en mantenimiento y seguridad.

En las próximas horas se esperan nuevas explicaciones oficiales, mientras usuarios y operadores asumen que el desbarajuste ferroviario está lejos de resolverse.

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