El equipo femenino de fútbol de Irán enfrenta represalias por un acto de protesta durante la Copa Asiática; crece la presión internacional
En un episodio que ha conmocionado al mundo del deporte y los derechos humanos, cinco jugadoras de la selección femenina de fútbol de Irán han abandonado la concentración del equipo en Australia y han solicitado asilo político en el país anfitrión, temiendo graves represalias si regresan a su nación en plena guerra y bajo el régimen actual.
El incidente se originó durante la Copa Asiática Femenina 2026, disputada en Australia, donde las jugadoras se negaron a cantar el himno nacional antes del partido debut contra Corea del Sur. Este gesto silencioso fue interpretado como un acto de desobediencia civil y protesta contra el régimen islámico, en un contexto de intensas tensiones internas, represión a las mujeres y el reciente conflicto armado que involucra a Irán.
Traidoras de guerra
Medios estatales iraníes las calificaron rápidamente de «traidoras de guerra», con amenazas explícitas que incluían posibles penas de cárcel, pérdida de carreras e incluso riesgos para sus vidas y las de sus familias. Bajo presión —incluyendo vigilancia de funcionarios de seguridad y amenazas directas a sus seres queridos—, las jugadoras cantaron el himno y realizaron el saludo militar en los encuentros siguientes, como contra Australia y Filipinas, donde el equipo fue eliminado.
Tras la derrota 2-0 ante Filipinas el domingo, manifestantes iraníes y australianos rodearon el autobús del equipo en Gold Coast gritando «¡Salven a nuestras chicas!» y «¡Déjenlas ir!».
Algunas jugadoras hicieron señales de auxilio desde las ventanas, lo que disparó la alarma. Poco después, al menos cinco integrantes escaparon del hotel bajo custodia de la Policía Federal Australiana y se encuentran en un lugar seguro, donde han iniciado el proceso de solicitud de asilo.
El sindicato mundial de futbolistas FIFPRO expresó profunda preocupación: «No podemos comunicarnos con las jugadoras. Es sumamente preocupante. Nuestra responsabilidad es garantizar su seguridad». FIFPRO colabora con FIFA, la Confederación Asiática de Fútbol y las autoridades australianas para protegerlas.
Apoyo de Trump
La situación escaló con intervenciones de alto perfil. El expresidente de Estados Unidos Donald Trump publicó en Truth Social un mensaje dirigido al primer ministro australiano Anthony Albanese: «Australia está cometiendo un terrible error humanitario al permitir que obliguen a la selección nacional femenina de fútbol de Irán a regresar a Irán, donde muy probablemente serán asesinadas. No lo haga, señor primer ministro, concédales ASILO».
Trump agregó que Estados Unidos las recibiría si Australia no lo hace y afirmó que «cinco ya han sido atendidas y el resto está en camino», aunque reconoció que algunas jugadoras temen por la seguridad de sus familias si no regresan.
Graves consecuencias
Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, también exigió protección y apoyo para las jugadoras, advirtiendo sobre «graves consecuencias» si vuelven. Una petición en línea para concederles asilo político ha superado las 68.000 firmas, y figuras como activistas de derechos humanos y hasta la autora J.K. Rowling han sumado su voz al reclamo.
El Gobierno australiano no ha emitido comentarios oficiales sobre el caso ni sobre posibles concesiones de refugio. Mientras tanto, el entrenador iraní Marziyeh Jafari ha declarado que el equipo está «ansioso por volver a Irán», aunque la realidad apunta a divisiones internas y miedo generalizado.












