Diez acusados ante el Tribunal de París por una campaña de odio digital
El Tribunal Correccional de París ha abierto este lunes el juicio contra diez personas —ocho hombres y dos mujeres, de entre 41 y 60 años— acusadas de ciberacoso sexista contra Brigitte Macron, la esposa del presidente francés.
El grupo habría propagado en redes sociales una campaña basada en una teoría conspirativa absurda: que la primera dama sería, en realidad, un hombre.
Entre los procesados figuran una médium, varios activistas antivacunas y conocidos difusores de teorías conspiranoicas en internet. Se enfrentan a penas de hasta dos años de prisión y multas económicas por difamación pública y acoso reiterado.
Un proceso mediático sin la presencia de Brigitte Macron
El juicio, que se celebra durante dos jornadas en la capital francesa, ha generado una expectación mediática sin precedentes.
A la entrada del tribunal, decenas de curiosos y una treintena de periodistas se agolpaban para seguir el proceso, aunque la primera dama no ha asistido personalmente.
Sus abogados, Jean Ennochi y Richard Malka, la representan en la causa.
Según la acusación, los imputados difundieron decenas de mensajes, vídeos y publicaciones en redes sociales cuestionando el género y la relación sentimental de Brigitte Macron, llegando incluso a insinuar —de forma injuriosa— que su vínculo con Emmanuel Macron se inició cuando él era menor.
El rumor que cruzó el Atlántico
El caso no se limita a Francia. En paralelo, los Macron han presentado en Estados Unidos una demanda por difamación contra la influencer Candace Owens, una figura cercana a Donald Trump que replicó los rumores falsos ante millones de seguidores.
Esa causa civil busca reparar el daño internacional causado a la imagen de la primera dama.
La ofensiva judicial pretende marcar un precedente en la lucha contra el acoso sexista y la desinformación digital, un fenómeno que afecta cada vez más a mujeres en la vida pública.
El límite de la libertad de expresión en la era de las redes
El proceso abre un debate más amplio sobre los límites de la libertad de expresión frente al odio digital. La justicia francesa sostiene que las publicaciones de los acusados iban más allá de la crítica política o la sátira, constituyendo una campaña coordinada para humillar y deshumanizar a Brigitte Macron.
“El acoso sexista y las teorías conspirativas no son opinión, son delito”, sostuvo en sala el fiscal adjunto.
Francia refuerza su legislación contra el ciberacoso
El juicio coincide con la entrada en vigor de una nueva ley francesa que agrava las penas por ciberacoso de carácter sexista o sexual, aprobada tras varios casos mediáticos de suicidios entre jóvenes víctimas de acoso digital.
Las penas pueden llegar a tres años de prisión si se demuestra que el ataque se realizó por motivos de género o notoriedad pública.












