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La Administración Trump lanza un portal digital para sortear la censura europea y garantizar la libertad de expresión

El gobierno republicano está desarrollando un portal en línea que permitirá a los ciudadanos europeos acceder a contenidos prohibidos por sus gobiernos

La Administración de Donald Trump ha iniciado un proyecto del Departamento de Estado de EE. UU. para enfrentar lo que consideran censura impuesta por la Unión Europea. Según fuentes cercanas al plan, se está desarrollando un portal digital llamado “freedom.gov”, destinado a ofrecer a ciudadanos europeos y de otras regiones acceso a contenido bloqueado por sus gobiernos, incluyendo material catalogado como “discurso de odio” o propaganda. La iniciativa se presenta como una respuesta directa a regulaciones europeas como la Ley de Servicios Digitales (DSA), criticada por Washington por limitar la libertad de expresión en plataformas en línea.

El portal incluiría funciones similares a una red privada virtual (VPN) para que el tráfico de los usuarios aparezca como originado en Estados Unidos, sin registrar la actividad de los visitantes, según informaron las fuentes. El proyecto, encabezado por la subsecretaria de Diplomacia Pública Sarah Rogers, estaba programado para presentarse en la Conferencia de Seguridad de Múnich, aunque su lanzamiento sufrió retrasos. Un portavoz del Departamento de Estado subrayó que la libertad digital es una prioridad, promoviendo tecnologías para esquivar la censura, aunque negó que el portal esté diseñado exclusivamente contra Europa. Esta iniciativa se enmarca dentro de la estrategia de Trump para combatir lo que denomina un “complejo industrial de censura global”, incluyendo restricciones de visas a funcionarios europeos vinculados a la regulación de contenidos.

Desde la perspectiva estadounidense, freedom.gov representa un avance significativo para la libertad de expresión global, aliviando lo que consideran exceso regulatorio de la Comisión Europea. Informes del Congreso de Estados Unidos han documentado cómo las normativas europeas han presionado a gigantes tecnológicos a cambiar sus políticas de moderación de contenido a nivel mundial, impactando incluso debates internos de EE. UU., sobre temas como la pandemia de COVID-19, inmigración y derechos transgénero. La propuesta ha recibido elogios de defensores de la libertad de expresión sin fronteras.

De concretarse, esta medida podría marcar un nuevo capítulo en la batalla por la soberanía digital, obligando a Bruselas a reconsiderar su enfoque regulatorio ante la posibilidad de que millones de europeos accedan directamente a contenido bloqueado en sus países mediante una plataforma respaldada por el gobierno estadounidense.

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