Los suelos en espiga, conocidos como ‘herringbone’, están viviendo un resurgimiento gracias a avances tecnológicos en laminados y vinílicos
En el mundo del diseño de interiores, las tendencias evolucionan rápidamente, y lo que ayer era una solución práctica y económica hoy se ve superado por opciones más duraderas y estéticas. Los suelos laminados tradicionales, que han dominado las renovaciones hogareñas durante más de dos décadas gracias a su instalación sencilla y bajo costo, están cediendo terreno ante sus limitaciones evidentes.
Problemas como el sonido hueco al caminar, la sensibilidad a la humedad y el desgaste rápido han impulsado la búsqueda de alternativas que combinen funcionalidad con un toque de elegancia. Según expertos en arquitectura y decoración, una nueva opción promete convertirse en la estrella de 2026: los suelos laminados en patrón de espiga.
Los suelos flotantes clásicos, aunque populares por evitar grandes obras, generan una sensación artificial y poco acogedora en el día a día. En zonas como cocinas o baños, donde la humedad es un factor constante, las juntas acumulan suciedad y las lamas se dilatan con los cambios de temperatura, lo que acelera su deterioro y obliga a reemplazos prematuros. «Ya no basta con lo práctico; los hogares modernos demandan materiales que aporten personalidad y resistan el paso del tiempo«, señalan arquitectos y diseñadores de interiores consultados en recientes informes sobre tendencias.
El renacer del patrón en espiga
Inspirados en el clásico parquet de madera maciza, los suelos en espiga, conocidos en inglés como ‘herringbone’, están viviendo un resurgimiento gracias a avances tecnológicos en materiales laminados y vinílicos de alta calidad.
Este diseño geométrico en forma de «V» rompe con la monotonía de las lamas rectas tradicionales, creando un movimiento visual que amplía los espacios y los hace más luminosos. La luz natural resalta las vetas y texturas, generando ambientes cálidos y sofisticados que se adaptan tanto a estilos minimalistas como a decoraciones clásicas.
A diferencia de los parquets antiguos, que requerían instalaciones complejas y costosas, las versiones modernas mantienen la facilidad de colocación de los laminados flotantes, pero elevan el nivel con acabados que imitan la madera real en tonos claros, medios u oscuros, y superficies mate, satinadas o texturizadas.
Medios especializados como Cody Life destacan que esta tendencia no solo es estética, sino funcional, posicionándola como el relevo natural de los suelos convencionales para el próximo año.
Ventajas que marcan la diferencia
Una de las principales fortalezas de estos suelos es su resistencia superior al desgaste, arañazos y golpes, lo que los hace ideales para familias con niños o mascotas.
Además, soportan mejor las variaciones de temperatura y humedad, minimizando deformaciones y extendiendo su vida útil. Esta versatilidad permite su uso en diversas estancias del hogar, desde salones hasta pasillos, sin comprometer la estética.
Expertos coinciden en que el patrón en espiga actúa como un elemento protagonista en la decoración, sin ser invasivo. Se integra perfectamente con muebles neutros o colores intensos, manteniendo una coherencia visual que eleva el conjunto del espacio.
«Es una opción que combina lo mejor de lo antiguo con la innovación actual, reduciendo costes y simplificando la instalación», afirman diseñadores que ven en 2026 un punto de inflexión para el diseño de pavimentos residenciales.
Hacia un futuro más duradero y estilizado
Aunque los suelos laminados tradicionales aún persisten en muchas viviendas, la transición hacia opciones como el espiga parece inevitable. No se mencionan desventajas significativas en esta alternativa, lo que refuerza su atractivo en un mercado cada vez más exigente. Si las tendencias actuales se mantienen, 2026 podría marcar el fin de una era y el inicio de otra donde la durabilidad y el diseño van de la mano.
Esta evolución se alinea con otros cambios en el hogar, como la posible desaparición de ciertas duchas a ras de suelo en 2025, reflejando una preferencia por soluciones prácticas pero con un mayor énfasis en la calidad y la estética. Para quienes planean renovaciones, explorar estas novedades podría transformar no solo el suelo, sino el ambiente completo de su vivienda.












