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La boxeadora que robó el oro a las mujeres tiene el gen masculino y testículos internos

Imane Khelif posee el gen SRY, marcador genético claramente masculino que determina que es un hombre biológico

La polémica boxeadora argelina Imane Khelif, que se colgó el oro olímpico en los Juegos de París 2024 en la categoría femenina de 66 kg, ha admitido por primera vez en una entrevista con el diario francés L’Équipe que posee el gen SRY en el cromosoma Y, un marcador genético claramente masculino que determina el desarrollo de características masculinas.

Esta revelación confirma lo que muchos denunciaban desde hace tiempo: Khelif no es una mujer biológica en el sentido estricto, sino que presenta una condición de diferencias en el desarrollo sexual (DSD) que la sitúa biológicamente más cerca del sexo masculino.

Informes médicos filtrados y analizados, como el cariotipo realizado en 2023 en un laboratorio de Nueva Delhi, ya habían concluido que Khelif tiene un cariotipo XY (cromosomas masculinos), testículos internos y ausencia de útero, lo que la clasifica objetivamente como hombre biológico según criterios científicos básicos.

A pesar de ello, el Comité Olímpico Internacional (COI) permitió su participación en París ignorando pruebas previas de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), que la había descalificado en 2023 por no cumplir con los requisitos de elegibilidad de género.

Tratamientos hormonales femeninos

Para colmo, Khelif se sometió a tratamientos hormonales para reducir su testosterona a niveles cero antes de clasificatorios clave, como el torneo de Dakar, una maniobra que muchos ven como un intento de enmascarar su ventaja biológica innata en fuerza, masa muscular y potencia, ventajas que arrasaron en el ring femenino.

Esta situación representa una auténtica injusticia hacia las verdaderas deportistas mujeres, que se ven obligadas a competir en desventaja contra un atleta con desarrollo masculino.

Figuras como Donald Trump, Elon Musk o J.K. Rowling ya habían alertado sobre esta aberración, mientras la progresía y el COI priorizaron la «inclusión» por encima de la equidad y la seguridad de las boxeadoras.

Lucía Etxebarría

En España, la escritora y activista Lucía Etxebarría no ha dudado en llamar a las cosas por su nombre. En su cuenta de X, ante la publicación de la admisión de Khelif, publicó un mensaje contundente: «Imane Khelif ha reconocido, al fin, que es un hombre».

Con esta frase directa y sin ambages, Etxebarría resume el sentir de miles de personas que ven en este caso una tomadura de pelo al deporte femenino y una victoria del activismo ideológico sobre la biología y la justicia deportiva.

Es hora de que el boxeo y el olimpismo regresen a la cordura: las categorías femeninas deben protegerse con pruebas genéticas rigurosas y objetivas. De lo contrario, seguiremos asistiendo a espectáculos donde las mujeres reales pagan el precio de una Agenda 2030 que antepone la fantasía a la realidad.

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