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La emancipación juvenil toca fondo histórico por la inacción del Gobierno de Sánchez

Apenas la mitad de los jóvenes de 25 a 34 años vive fuera del hogar familiar en 2025, el peor dato en 139 años, según el análisis de Funcas

España ha alcanzado un hito vergonzoso en materia de emancipación juvenil: en 2025, solo la mitad de las personas entre 25 y 34 años ha logrado independizarse, según un exhaustivo análisis realizado por Funcas basado en datos históricos que se remontan a 1887. Este porcentaje representa el nivel más alto de jóvenes que siguen viviendo en el hogar familiar en 139 años, superado únicamente por el impacto puntual de la pandemia en 2021.

A finales del siglo XIX, cerca del 80% de este grupo etario ya había abandonado el nido familiar. Hoy, tras décadas de políticas erráticas y, especialmente, durante los años de gobierno de Pedro Sánchez y su coalición de izquierdas, el panorama es desolador. El Sanchismo ha demostrado una absoluta inacción ante los verdaderos obstáculos que impiden a los jóvenes construir su futuro: la escalada desbocada de los precios de la vivienda y el alquiler, combinada con salarios que, aunque en máximos nominales, no compensan la pérdida de poder adquisitivo.

Pese a que la tasa de ocupación juvenil roza el 80% —la más alta desde 2008— y el desempleo en el tramo 25-34 años está en mínimos (12,6% para 25-29 años y 9,4% para 30-34), tener un empleo ya no garantiza la independencia. Funcas destaca que los salarios medios de los jóvenes han crecido alrededor del 30% desde 2015, pero los precios de compraventa de vivienda se han disparado un 86% en la última década, y el alquiler absorbe cada vez más renta disponible.

Intervencionismo fallido

El Gobierno Sánchez, en lugar de impulsar medidas estructurales —como liberalizar suelo, reducir burocracia en la construcción o fomentar la oferta de vivienda asequible—, ha optado por intervencionismo fallido: controles de alquiler que ahuyentan inversores, subidas fiscales que encarecen la propiedad y una ausencia total de reformas profundas en el mercado laboral juvenil. Esta parálisis ideológica ha perpetuado choques económicos acumulados (crisis de 2008, pandemia) sin corregir el desequilibrio entre ingresos y costes habitacionales.

Como resultado, solo uno de cada cuatro jóvenes logra tener una casa en propiedad antes de los 30 años —un mínimo histórico frente al 50% durante el boom inmobiliario—, y la edad media de emancipación supera los 30 años, muy por encima de la media europea. El retraso no solo frustra proyectos vitales, sino que retrasa la formación de familias y la natalidad, agravando la crisis demográfica.

El contraste es brutal: mientras en el siglo XIX la independencia era norma pese a condiciones materiales mucho peores, en la España próspera de 2025-2026 los jóvenes están atrapados por una política que prioriza el relato sobre la realidad. La inacción del Gobierno Sánchez no es un accidente; es la causa principal de que una generación entera vea truncado su derecho a una vida adulta digna e independiente.

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