El dueño de la ‘isla de las Lolitas’ y el matrimonio presidencial mantuvieron contactos frecuentes y familiares documentados durante décadas
En plena avalancha de documentos desclasificados del «caso Epstein», vuelve a la actualidad la estrecha y controvertida relación unió a Bill y Hillary Clinton y Jeffrey Epstein durante dos décadas, con contactos frecuentes que incluyeron visitas a la Casa Blanca, viajes en avión privado y donaciones millonarias.
La documentación disponible, extractada por The Gateway Pundit, muestra que la relación entre Bill Clinton y el financiero condenado por delitos sexuales graves superó encuentros casuales y abarcó desde eventos oficiales en la década de 1990 hasta viajes y favores en los años 2000, con múltiples interacciones documentadas y apariciones conjuntas en eventos sociales y filantrópicos.
Los Clinton se niegan a declarar ante la comisión del ‘caso Epstein’
Aunque Clinton negó cualquier conocimiento de las actividades criminales de Epstein y afirmó que cortó contacto tras su condena en 2008, los registros de vuelos, testimonios y documentos judiciales confirman que los lazos existían activamente incluso en periodos delicados para el financiero, como sus imputaciones y acuerdos judiciales.
El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes recientemente declarar en desacato a Bill y Hillary Clinton por negarse a comparecer tras citarlos para declarar sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein, informó Voz Media.
La siguiente votación de la Cámara será para proceder -o no- con ambos desacatos y, si una mayoría de congresistas los avala, el DOJ presentará cargos contra el expresidente y la ex secretaria de Estado izquierdistas, que puede acarrear penas de hasta 100.000 dólares y un año de cárcel.
Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, donantes y colaboradores en The Clinton Foundation
Según un amplio reportaje del Gateway Pundit, en 1993, Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell asistieron a una cena de donantes en la Casa Blanca junto a Bill y Hillary Clinton, un evento documentado con fotografías. Poco después, el 4 de octubre de ese año, Epstein donó 10.000 dólares a la Fundación de la Casa Blanca.
Maxwell, exnovia de Epstein cumple en 2026 una condena a 20 años de prisión por reclutar menores, y el próximo 9 de febrero comparecerá ante el citado Comité de Supervisión para testificar sobre el caso.
En ese mismo periodo, Epstein obtuvo poder notarial sobre las finanzas de Les Wexner, quien lo describió como “un amigo leal”. Para 1995, Epstein asumió como director de las fundaciones Wexner, gestionó millones en honorarios y frecuentó desfiles de Victoria’s Secret, donde invitaba a modelos a su residencia en Nueva York.
La Clinton Foundation se lanzó en 1997, y abogados de Epstein afirmaron en documentos judiciales que él ayudó a concebirla y lanzarla con una contribución de 4 millones de dólares, una declaración que nadie cuestionó en su momento. Ghislaine Maxwell repitió esa afirmación durante su propio juicio años después.

Vuelos en el Lolita Express, visitas a la isla y donaciones en momentos clave
Entre 2002 y 2003, Bill Clinton realizó 27 vuelos en el avión privado de Epstein, conocido como Lolita Express, y algunos coincidieron con viajes oficiales de la Clinton Foundation. Virginia Roberts Giuffre declaró que vio a Clinton en la isla privada Little Saint James alrededor de 2001, junto a Maxwell y otras jóvenes.
Según su testimonio, recogido en el citado reportaje, Epstein le dijo riendo: «Me debe un favor«. Añadió: «Nunca me dijo de qué favores se trataba. Yo nunca lo supe. No sabía si hablaba en serio o si solo era una broma».
En 2006, mientras Epstein enfrentaba cargos graves por tráfico sexual en Florida que podían condenarlo de por vida, su fundación C.O.U.Q. donó 25.000 dólares a la Clinton Foundation, según registros fiscales.
El año siguiente, en 2007, Hillary Clinton contrató a Alexander Djerassi, sobrino de Ghislaine Maxwell, en el Departamento de Estado justo después de que él terminara la universidad, y le dio un trato especial.
En 2008, Epstein cerró un acuerdo judicial favorable en Florida que evitó una condena severa, el segundo escape de la justicia en su historial. En ambas ocasiones, realizó donaciones a entidades ligadas a Clinton justo antes de evitar el castigo, indica el reportaje.
‘No soy un depredador sexual, soy un infractor’
En 2009, Chelsea Clinton y Ghislaine Maxwell vacacionaron juntas en un yate, y en 2010 Maxwell asistió a la boda de Chelsea con Marc Mezvinsky. La relación familiar se mantuvo cercana incluso después de que surgieran acusaciones públicas contra Epstein y Maxwell.
En 2011, Epstein minimizó su condena en Florida ante el New York Post y declaró: “No soy un depredador sexual, soy un ‘infractor’. Es la diferencia entre un asesino y una persona que roba un bagel”.
En 2012, compró una pintura de Bill Clinton vestido de mujer con un traje azul. En 2013, Maxwell mantuvo vínculos con la Clinton Global Initiative, donde promovió un compromiso de acción. Otro detalle controvertido, según el citado medio, fue la compara en 2012 por Epstein de una pintura que mostraba a Bill Clinton travestido de mujer.
En 2013, Maxwell mantuvo vínculos con la Clinton Global Initiative, donde promovió un compromiso de acción con su organización ambiental The TerraMar Project, que cerró tras la detención de Epstein, concluye el citado reportaje.











