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La Guardia Civil denuncia ante la UE el régimen de esclavitud laboral al que los somete Marlaska

Los agentes realizan ocho horas presenciales de trabajo efectivo, pero deben permanecer otras 16 horas en situación de guardia

La Guardia Civil, pilar fundamental de la seguridad y el orden en España, vive una situación insostenible que roza la explotación laboral. Cerca de 2.000 agentes, principalmente de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), han presentado una denuncia formal ante la Comisión Europea contra el Gobierno de Pedro Sánchez y el ministro inclusivo de Interior, Grande Marlaska, por imponerles jornadas encubiertas de hasta 16 horas de disponibilidad obligatoria sin remuneración ni descanso efectivo durante sus comisiones de servicio en centrales nucleares.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que representa a los denunciantes, califica sin ambages esta práctica como un “régimen de esclavitud”.

Los agentes realizan ocho horas presenciales de trabajo efectivo, pero deben permanecer otras 16 horas en situación de guardia con un tiempo de respuesta máximo de 15 minutos. Esto les obliga a quedarse confinados en las instalaciones nucleares, sin poder abandonar el recinto, descansar adecuadamente ni desconectar.

Durante comisiones de una semana entera, viven, comen y duermen en zonas aisladas, sin vehículo propio ni opciones de residencia externa, sometidos a restricciones permanentes que impiden cualquier descanso real.

Esta situación vulnera flagrantemente la normativa europea sobre jornada laboral, tiempos de descanso y protección de la salud de los trabajadores.

Marlaska, el ministro inclusivo

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha establecido en repetidas sentencias que periodos de disponibilidad con tiempos de reacción tan cortos deben computarse como tiempo de trabajo efectivo, con derecho a retribución y compensación adecuada. Sin embargo, el Ministerio inclusivo del Interior de Marlaska ha ignorado sistemáticamente las quejas internas, las reclamaciones ante el Consejo de la Guardia Civil y las acciones judiciales en España, dejando a los agentes sin alternativa más que recurrir a Bruselas.

Es lamentable que tengamos que acudir a Europa para defender derechos laborales básicos”, denuncia la AUGC. Los guardias civiles afectados pasan por hasta ocho centrales nucleares al año en estas condiciones inhumanas, con graves riesgos para su salud física y mental, sin las 11 horas de descanso diario obligatorias ni compensación económica justa.

En peligro la calidad del servicio

Esta explotación no solo afecta a su bienestar, sino que pone en peligro la calidad del servicio que prestan a la sociedad: agentes agotados y desmotivados no pueden ofrecer la máxima eficacia en misiones tan críticas como la protección de instalaciones nucleares.

La Guardia Civil, cuerpo armado de carácter militar que vela por la seguridad de todos los españoles en entornos rurales, fronterizos y de alto riesgo, merece respeto y condiciones dignas.

Durante años han soportado agravamientos comparativos con otros funcionarios: jornadas más largas, salarios inferiores y exclusión de mejoras como la reducción a 35 horas semanales que sí se aplica al resto de la Administración… Y ahora enfrentan esta forma de trabajo forzado sin pago.

Falta de protección

La denuncia ante la UE busca forzar al Gobierno a reconocer todas las horas trabajadas, garantizar descansos reales y aplicar compensaciones justas.

Los guardias civiles no son solo números: son familias que sacrifican su tiempo y salud por protegernos. Es hora de que el Estado responda a su entrega con dignidad laboral, no con indiferencia y abusos.

Si la Comisión Europea confirma la infracción, exigirá cambios inmediatos; de lo contrario, el caso podría llegar al TJUE. Mientras tanto, la pregunta queda en el aire: ¿hasta cuándo se permitirá que quienes nos defienden vivan en condiciones de semi esclavitud?

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