IU exige una reconstrucción acelerada de un proyecto distinto a Sumar, con posible cambio de nombre, estructura y liderazgo
La presión sobre Yolanda Díaz crece en el seno del espacio político a la izquierda del PSOE. Según publica El Mundo, diversas voces internas critican duramente a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo por mantener una postura que, según fuentes consultadas, «vive fuera de la realidad» y se niega a reconocer que el proyecto Sumar ya ha cumplido su ciclo y está superado.
El Mundo señala que, pese a contar con cinco ministros en el Gobierno de coalición, este bloque ideológico atraviesa una profunda crisis: carece de liderazgo claro, sufre un desplome continuado en los sondeos de intención de voto, permanece fragmentado entre múltiples formaciones y no logra articular una candidatura unitaria de cara a futuros comicios. Además, se encuentra especialmente débil en varias comunidades autónomas donde se avecinan elecciones.
Izquierda Unida (IU), bajo el liderazgo de Antonio Maíllo, ha sido la más explícita al exigir una reconstrucción acelerada de un proyecto distinto a Sumar, con posible cambio de nombre, estructura y liderazgo.
Golpe de timón
Fuentes de IU sostienen que la marca Sumar fue útil para las elecciones de 2023, pero ya no sirve para aglutinar al electorado de izquierdas ni para reconectar con la base social. «No es un instrumento capaz de aglutinar«, afirman, y urgen un «golpe de timón» para renovar el espacio, dar esperanza y evitar que la «cobardía» de no actuar deje un legado negativo.
Otras formaciones como Compromís, Más Madrid y Comunes comparten en privado un diagnóstico similar: consideran el liderazgo de Díaz una «ficción», con escaso contacto orgánico, excesiva concentración en su labor ministerial y una visión distorsionada de la situación real. Ninguna de ellas apuesta públicamente por que Díaz repita como cabeza de lista en próximas convocatorias electorales; al contrario, algunos colaboradores cercanos sugieren que lo ideal sería que diera un paso atrás.
Posición ambigua
Yolanda Díaz, por su parte, mantiene una posición ambigua. Ha declarado que «no es momento de nombres, sino de proyectos que estén a la altura de este momento histórico», sin aclarar aún si optará por repetir al frente de la candidatura o renunciar. Sus aliados destacan que prioriza su gestión en Trabajo por encima de las disputas internas.
El malestar también salpica las relaciones con el PSOE. Altos cargos socialistas acusan a Díaz de «deslealtad» tras reclamar un cambio radical en el área de Vivienda, propuesta que Pedro Sánchez ignoró. Y recuerdan que el presidente no tiene obligación de consultar medidas de su competencia a los ministros de Sumar.
Tensión en la izquierda
Desde el entorno de María Jesús Montero, vicepresidenta y vicesecretaria general del PSOE, ven con buenos ojos la iniciativa de IU para «reordenar» el espacio de izquierdas, considerando que una candidatura más unitaria beneficiaría al conjunto de los proyectos progresistas.
El texto refleja un momento de máxima tensión en el bloque confederal: la pelota está en el tejado de Díaz, pero el tiempo apremia ante la evidencia de una caída electoral que podría dejar sin voz relevante a la izquierda alternativa al PSOE en el escenario político español.












