Sumar y aliados laicistas pretenden expulsar la Religión del horario lectivo pese al repunte de la fe entre los jóvenes españoles, según revela el CIS
En un nuevo ataque al legado cultural y espiritual de España, la izquierda política y sus organizaciones afines han desatado una campaña para erradicar la asignatura de Religión del horario escolar ordinario. Ofensiva brutal contra la libertad religiosa en las escuelas.
Casi 70 entidades integradas en la plataforma Escuela Laica reclaman, bajo el lema «Por una escuela pública y laica. Religión fuera de la escuela«, que esta materia —católica o de cualquier confesión— pase a ser extraescolar, impartida fuera del horario obligatorio. Paralelamente, Sumar y Compromís han registrado en el Congreso una proposición no de ley que exige un decreto urgente para aplicar esta medida desde el próximo curso en todas las etapas educativas, tanto en centros públicos como concertados, y propone incluso elaborar un Libro Blanco sobre laicidad educativa.
Mayor fe entre los jóvenes
Esta ofensiva, que recoge El Español, coincide con un momento especialmente incómodo para los promotores del laicismo militante: los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) muestran un claro repunte de la creencia en Dios entre los jóvenes.
Según el último barómetro, el porcentaje de creyentes de 18 a 24 años ha aumentado del 33,9% en 2021 al 38,5% en 2025, rompiendo décadas de secularización acelerada. En el tramo de 25 a 34 años también se observa un incremento, del 35% al 37,9%. Lejos de reflejar un rechazo generacional a lo trascendente, los jóvenes españoles parecen redescubrir la dimensión espiritual en un contexto de incertidumbre global.
Salud de la iglesia católica
Mientras tanto, la Iglesia católica exhibe una salud financiera y social envidiable: en la última campaña de la Renta recaudó cifras récord de 429,3 millones de euros, un 12% más que el año anterior, gracias a casi ocho millones de contribuyentes que marcaron la casilla correspondiente.
Este respaldo popular choca frontalmente con la agenda del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha recuperado un discurso laicista agresivo. El propio presidente cargó recientemente contra el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, afirmando que «el tiempo en que los obispos interferían en política acabó con la llegada de la democracia».
Eliminar la Religión
Los promotores de la campaña alegan que eliminar la Religión del horario lectivo liberaría horas para reforzar Matemáticas, Lengua o atención a necesidades educativas especiales, y exigen revisar los acuerdos con la Santa Sede para limitar las funciones del profesorado.
Sin embargo, los datos educativos desmienten el supuesto rechazo masivo: aunque la matriculación ha descendido en la escuela pública (donde predomina la opción alternativa), en los centros concertados supera el 80% en Primaria y ESO, y en comunidades como Andalucía, Castilla y León o Murcia la Religión católica sigue siendo elegida por más del 60-70% del alumnado.
Esta iniciativa no solo ignora la libertad de elección de miles de familias, sino que atenta contra el principio de neutralidad ideológica que debería regir la educación pública. En un país donde la fe resurge entre los más jóvenes y la sociedad mantiene un vínculo sólido con sus raíces cristianas, la obsesión laicista de la izquierda parece más un capricho ideológico que una respuesta a las demandas reales de la sociedad española. Y siempre les quedará el Ramadán.












