El multiculturalismo arrasa el país galo en una noche marcada por la delincuencia urbana
El inicio de 2026 volvió a estar marcado por graves disturbios en Francia durante la Nochevieja, pese al amplio dispositivo policial desplegado y a las advertencias previas del Ejecutivo. De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio del Interior, 1.173 coches fueron quemados en todo el país, un dato muy cercano al máximo histórico alcanzado en 2019 y que representa un aumento del 19 % en comparación con el año anterior.
Estos acontecimientos ponen en entredicho la política de «tolerancia cero» anunciada días antes por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien había prometido respuestas inmediatas y contundentes frente a los actos violentos. Sin embargo, la realidad volvió a mostrar una noche de violencia generalizada, ataques a las fuerzas de seguridad y disturbios organizados en numerosos puntos del país.
Más de 500 detenidos y aumento de la violencia
El balance oficial incluye 505 personas detenidas, de las cuales 403 fueron puestas bajo custodia policial, cifras que superan las registradas en la Nochevieja de 2024. En París, la Fiscalía confirmó 125 arrestos, principalmente por delitos relacionados con violencia, vandalismo y participación en disturbios colectivos, aunque aseguró no haber recibido informes de coches incendiados en la capital.
Los incidentes más graves se concentraron en la periferia y en varias grandes ciudades. En Bagnolet, un joven fue hospitalizado tras recibir cuatro impactos de bala, mientras que en Trappes otro individuo, ya conocido por las autoridades, resultó herido de un disparo en la pierna. En Estrasburgo, se contabilizaron más de 100 vehículos calcinados, una treintena de arrestos y más de 20 agentes heridos, aunque con lesiones leves.
Ataques coordinados y uso de pirotecnia como arma
En Rennes, alrededor de un centenar de encapuchados atacó a la policía con morteros pirotécnicos y objetos contundentes, causando heridas a un agente antidisturbios. En Rezé, la propia comisaría fue objetivo de disparos con fuegos artificiales, mientras que en el departamento del Loira Atlántico se registró la quema de 24 vehículos.
El uso de morteros pirotécnicos se repitió en todo el territorio francés. En Buchelay, dos menores de 17 años fueron arrestados con 389 morteros, a pesar de la prohibición de transporte de este tipo de material. En Chelles, un niño de 12 años sufrió la amputación de tres dedos al manipular uno de estos artefactos. También se produjeron incautaciones a adolescentes de entre 15 y 16 años, incluso en instalaciones como el metro de París.
Lyon y Marsella, entre los focos más críticos
En Lyon, el despliegue de 800 policías y gendarmes permitió contener parcialmente los disturbios, aunque no evitó la quema de 80 coches, numerosos contenedores incendiados y al menos 15 detenciones. Los cargos incluyen vandalismo, uso de pirotecnia como arma, posesión de estupefacientes, violencia agravada y robos.
El episodio más grave tuvo lugar en Marsella, donde un ciudadano argelino de 36 años, conocido por la policía, falleció tras ser apuñalado en cinco ocasiones por un grupo armado con cuchillos, gas lacrimógeno y porras.
Una violencia que se repite cada año
Un año más, Francia pone fin a las celebraciones navideñas con vehículos en llamas, ataques a la policía y barrios convertidos en focos de inseguridad, mientras el Gobierno constata nuevamente que sus estrategias de control no logran frenar una violencia urbana que parece ya instalada en el calendario anual del país.












