Además el 36,4% de los hogares españoles no puede afrontar gastos imprevistos según el INE
Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene un discurso optimista sobre la economía española, las cifras oficiales revelan una realidad mucho más preocupante para millones de hogares. Según los datos más recientes, el número de personas que no puede permitirse consumir carne, pollo o pescado al menos cada dos días ha crecido un 50% desde 2018, coincidiendo con el inicio del actual mandato en La Moncloa.
Crece la pobreza alimentaria en España
La Encuesta de Condiciones de Vida 2025, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y citada por Libre Mercado, muestra que el porcentaje de españoles que no puede acceder regularmente a estos alimentos básicos ha pasado del 3,6% en 2018 al 5,4% en 2025. Este incremento evidencia un deterioro progresivo del poder adquisitivo y de la calidad de la dieta en muchos hogares.
El factor principal que explica esta situación es la pérdida de poder adquisitivo, provocada por una inflación acumulada cercana al 25% desde enero de 2019, mientras los salarios apenas han aumentado. Como resultado, cada vez más familias se ven obligadas a recortar gastos en alimentación, algo impensable hace pocos años.
Hogares con dificultades para cubrir gastos básicos
El INE también refleja que el 36,4% de los hogares españoles no puede afrontar gastos imprevistos, un aumento de seis décimas respecto al año anterior. Esta cifra evidencia la creciente fragilidad de la economía doméstica, que en muchos casos depende del endeudamiento o de ayudas públicas.
Los precios de los alimentos refuerzan este panorama: solo en 2025, hasta noviembre, el precio de los huevos subió más del 30%, la carne de vacuno un 18%, la carne de ave un 4,2% y el pescado fresco cerca del 8%, según datos oficiales. Esto ha provocado que una parte creciente de la población tenga una dieta cada vez más limitada y desequilibrada.
La vulnerabilidad social se mantiene alta
Aunque el porcentaje de personas que llega a fin de mes con “mucha dificultad” descendió ligeramente hasta el 8,5%, la tasa AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social, se situó en 25,7%, es decir, uno de cada cuatro españoles vive en una situación de vulnerabilidad.
El impacto es aún más preocupante en los menores: el 34% de los niños menores de 16 años están en riesgo de pobreza o exclusión social, cifras que contradicen el relato oficial sobre la recuperación económica y ponen de relieve una España más desigual y dependiente de subsidios.
Conclusión: la economía no se traduce en bienestar real
Pese a estos datos, el Ejecutivo sigue destacando indicadores macroeconómicos positivos, mientras la inflación, la presión fiscal y el encarecimiento de la vida diaria reducen el bienestar real de los ciudadanos. La encuesta del INE confirma lo que millones de españoles ya sienten: la calidad de vida, especialmente en la alimentación, ha empeorado durante el mandato de Sánchez.












