Que Martina Velarde quiera dar lecciones a los propios venezolanos sobre su país evidencia una soberbia ideológica tan descomunal como ofensiva
La polémica en torno a Martina Velarde ha vuelto a encender las redes después de que la diputada de Podemos lanzara un nuevo ataque, esta vez con un calificativo que muchos venezolanos consideran profundamente indigno y humillante. Los ha llamado “parásitos” por mostrar su alegría por la detención de Nicolás Maduro.
El director de LA BANDERA, David Santos, ha denunciado públicamente este episodio en X, señalando el desprecio de gran parte de la izquierda española hacia las víctimas del chavismo y hacia quienes han huido de la tiranía bolivariana: “Se llama Martina Velarde, es diputada de Podemos y ha llamado “parásitos” a los venezolanos exiliados en España que se manifestaron ayer en la Puerta del Sol para celebrar la detención de Maduro”
Una izquierda que da lecciones
Lejos de mostrar empatía con el sufrimiento del pueblo venezolano bajo el régimen de Nicolás Maduro, el entorno político de Podemos lleva años relativizando la tragedia del chavismo, al que han defendido, blanqueado o incluso presentado como modelo. Que una diputada como Martina Velarde pretenda ahora dar lecciones a los propios venezolanos sobre su país, tal y como denuncian usuarios en X, evidencia una soberbia ideológica tan descomunal como ofensiva. Muchos exiliados perciben estas palabras como un insulto añadido a años de persecución, miseria y represión en Venezuela.
El silencio ante la tiranía chavista
Mientras organismos de derechos humanos y partidos opositores venezolanos alertan de la represión, las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas bajo el régimen de Maduro, el universo político próximo a Podemos mantiene un silencio cómplice o directamente alineado con el oficialismo bolivariano. En lugar de condenar con claridad la persecución contra disidentes como los de Vente Venezuela, la prioridad de esta izquierda española parece ser atacar a quienes señalan la realidad del chavismo y minimizar las denuncias de fraude electoral y violaciones de derechos fundamentales.
Desprecio a las víctimas y doble moral
La reacción de periodistas tan mediáticos como David Santos subraya un sentir cada vez más extendido entre los votantes de centroderecha y derecha: la izquierda radical que se presenta como adalid de los derechos humanos desprecia, en la práctica, a las víctimas cuando estas desmontan su relato ideológico.
Resulta especialmente grave que una representante pública use un lenguaje que muchos venezolanos perciben como clasista, paternalista y humillante, mientras su espacio político continúa esquivando cualquier condena frontal a la dictadura que ha devastado Venezuela.












