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La sangrienta represión del régimen iraní inunda hospitales y morgues con manifestantes

The Telegraph recoge testimonios de sangrientas escenas de horror, y masiva llegada de heridos y cuerpos sin identificar

El diario británico The Telegraph recoge estremecedores testimonios de la matanza desatada por la teocracia islmámica iraní contra su propia población, más allá de las escasas imágenes que han sorteado el oscurecimiento informativo decretado por la teocracia islámica. El citado medio señala que la represión del régimen iraní más letal en décadas, comparable a eventos históricos como la matanza de Tiananmen.

Las victimas que llegan a urgencias son hombres, mujeres y niños, algunos aún con signos vitales débiles y otros ya sin vida, con heridas de bala, impactos de perdigones en el rostro y cuerpos tan destrozados que los facultativos no saben por dónde comenzar a tratarlos, indica el periódico. Mientras, activistas, testigos y familiares envían pruebas al exterior pese a los riesgos y los controles estatales, mientras funcionarios iraníes admitieron en privado que el número real podría alcanzar miles.

Milicianos gubernamentales y francotiradores disparan indiscriminadamente

Imágenes capturan la brutalidad de milicianos de Basij que disparan munición real a manifestantes que huyen por callejones, golpean a personas tendidas en el suelo o incluso embisten con motocicletas. En un caso en Ilam, fuerzas de seguridad irrumpieron en un hospital para arrestar heridos y retirar cadáveres con el fin de ocultar evidencias.

Francotiradores en tejados de Teherán disparan directamente a las multitudes sin pretender solo dispersarlas. El régimen impone apagones de comunicaciones para esconder la escala de las matanzas, pero los manifestantes resisten convencidos de que esta ferocidad revela el miedo del poder.

El sistema sanitario colapsa bajo esta presión extrema

Los heridos y muertos llegan sin parar a los centros médicos de Irán desde hace casi tres semanas de manifestaciones continuas, describe el periódico. Algunos llegan en ambulancias con sirenas activadas, otros en camionetas pick-up apilados entre sangre, y muchos en coches particulares o incluso a pie, cargados por familiares desesperados que corren hacia las puertas de urgencias.

Un médico cerca de Teherán explicó que los cadáveres y heridos llegan en camiones, ambulancias y vehículos privados, que no pueden atender a todos y muchos fallecieron sin ni siquiera poder examinarlos. Personal médico trabaja días sin dormir, algunos se desmayan por el agotamiento y faltan suministros básicos.

Las salas de emergencia se llenan de sangre por todas partes, y las morgues rebosan hasta el punto de que las bolsas con cuerpos se acumulan en patios y pasillos. Imágenes verificadas muestran hospitales abarrotados, mujeres con heridas graves por perdigones y reanimaciones en corredores porque no hay camas libres.

Las fuerzas represoras del régimen: los Guardianes de la Revolución Islámica y las milicias Basij

Además de otras fuerzas armadas del gobierno iraní, gran parte de la violencia perpetrada contra los manifestantes está orquestada por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) y decenas de miles de sus reservistas de las milicias Basij.

La llamada «legión de los guardianes de la Revolución Islámica», el CGRI es uno de los sectores más poderosos, diversificados y fuertemente militarizados de las Fuerzas Armadas del Régimen Islámico. Esta poderosa entidad reporta directamente al Líder Supremo del país, Ali Jamenei, y ha sido sancionada por EE.UU. y otros países como grupo terrorista.

El grupo está armado con sus propias fuerzas navales, aéreas, de inteligencia, terrestres y para atentados en el extranjero (fuerza Quds), junto con su propia milicia (voluntarios Basij), cuya presencia en todos los aspectos de la sociedad iraní sigue siendo una profunda fuente de inquietud y rencor entre los ciudadanos iraníes, resume la revista Time.

 

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