Casi 5.000 irregularidades alimentarias fueron detectadas
La Unión Europea ha registrado el mayor número de alertas alimentarias de su historia, coincidiendo con el impulso definitivo al acuerdo de libre comercio con Mercosur. El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) cerró el último ejercicio con 4.893 notificaciones por irregularidades en alimentos que pretendían acceder al mercado comunitario, una media de 13,4 alertas diarias en las fronteras europeas.
Estos datos confirman una tendencia ascendente sostenida en los últimos años y reavivan el debate sobre la seguridad alimentaria en la UE. Las incidencias detectadas abarcan desde excesos de pesticidas, presencia de salmonela y listeria, productos fuera de fecha, hasta alérgenos no declarados en el etiquetado, todos ellos factores de riesgo para el consumidor.
Irregularidades alimentarias detectadas antes de llegar al consumidor
Además de los casos más habituales, el sistema europeo ha identificado anomalías menos frecuentes pero igualmente graves. Entre ellas se incluyen fragmentos de cristal en envases de tomate triturado, restos de plástico en carne de ave o aceites que contenían CBD no autorizado. En todos los casos, los productos fueron interceptados antes de su comercialización, evitando su llegada a la cadena alimentaria.
Aunque el aumento interanual ha sido moderado, el volumen total marca un máximo histórico desde la implantación del actual modelo de control. En 2024 se contabilizaron 4.856 alertas; en 2023, 4.259; en 2022, 3.952; en 2021, 4.187; y en 2020, primer año del sistema reforzado, 3.498 notificaciones.
El 91% de las alertas corresponde a productos alimentarios
Si se amplía el análisis a todas las categorías supervisadas por la UE, el número total de notificaciones asciende a 5.328. Sin embargo, los alimentos concentran el 91% de los avisos, mientras que el resto se reparte entre piensos, materiales en contacto con alimentos y un único caso relacionado con animales vivos. La reducción de incidencias en estas áreas explica que el cómputo global sea ligeramente inferior al del año anterior.
Otro aspecto clave es el nivel de riesgo asociado a las alertas. Casi la mitad, el 47,8%, han sido calificadas como de riesgo serio, el nivel más alto del sistema europeo. En cifras absolutas, se trata de 2.571 alertas graves, a las que se suman 969 potencialmente serias, 976 de riesgo potencial y 551 consideradas no serias. Solo en 56 casos se concluyó que no existía peligro para la salud.
Preocupación en la distribución y eficacia del sistema
El elevado número de notificaciones genera inquietud en el sector de la distribución. La patronal Asedas alerta sobre el impacto de las llamadas “falsas alertas alimentarias”, que se viralizan con rapidez en redes sociales y pueden provocar descensos de ventas cercanos al 10%, alcanzando incluso el 15% en determinados productos.
No obstante, desde el propio sector se insiste en que estas cifras evidencian la eficacia del sistema de control europeo, ya que la mayoría de las irregularidades se detectan en frontera, permitiendo retirar los productos de riesgo de forma preventiva y protegiendo al consumidor final.
Mercosur reabre el debate sobre los estándares sanitarios
Este escenario adquiere especial relevancia en un contexto de apertura comercial. El pasado viernes, una mayoría cualificada de Estados miembros respaldó el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur, una decisión que el sector agrario sigue con preocupación. Agricultores y ganaderos advierten de que el aumento constante de alertas alimentarias cuestiona la idoneidad de facilitar la entrada de productos procedentes de terceros países con normativas sanitarias menos exigentes que las europeas.












