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Los yihadistas de Burkina Faso provocan el cierre de escuelas y paralizan las carreteras

La violencia islamista se recrudece en diferentes países de África

La expansión de la violencia yihadista en Burkina Faso sigue profundizando una grave crisis social y económica que afecta de forma directa a la educación, el comercio y la movilidad interna. A pesar de las acciones emprendidas por la junta militar que gobierna el país desde 2022, cientos de centros educativos continúan clausurados, los precios de los alimentos básicos se han encarecido drásticamente y numerosas vías de comunicación permanecen bloqueadas por motivos de seguridad.

Los ataques se concentran principalmente en las regiones del norte y del este del país, donde grupos armados vinculados a Al Qaeda en el Sahel llevan a cabo ofensivas constantes contra la población civil y las fuerzas armadas. Mientras tanto, el Gobierno mantiene un fuerte control de la información y sostiene que la amenaza terrorista está bajo control, aunque los efectos sobre la vida cotidiana evidencian avances limitados.

La educación, uno de los principales objetivos de la violencia yihadista

El sistema educativo es uno de los sectores más golpeados por la inseguridad. Los grupos radicales han atacado escuelas y amenazado a docentes y estudiantes, obligando a muchas familias a huir. De acuerdo con datos oficiales, a finales de febrero de 2024 más de 5.300 escuelas permanecían cerradas, dejando sin acceso a la educación a más de 818.000 alumnos, cerca de la mitad de ellos niñas, así como a más de 24.000 profesores.

Aunque durante 2025 algunas escuelas lograron reabrir tras operaciones militares en determinadas zonas, la crisis educativa sigue siendo una de las principales consecuencias del conflicto armado en Burkina Faso.

Inflación, comercio paralizado y carreteras bloqueadas

El impacto económico de la violencia yihadista también es significativo. El precio de productos esenciales, como el arroz, se ha multiplicado hasta por tres, mientras que el comercio de ganado —clave para la economía local— se encuentra prácticamente detenido. Además, numerosas carreteras estratégicas continúan siendo intransitables, lo que dificulta el transporte de mercancías y personas, incluso en rutas clave que conectan con países vecinos como Níger.

La persistencia de la inseguridad mantiene a Burkina Faso en una situación crítica, con consecuencias profundas para su estabilidad social, su economía y el futuro de toda una generación.

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