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Crisis en Old Trafford – El Manchester United despide a Rúben Amorim

El «Teatro de los Sueños» se ha convertido en la casa de los horrores. La paciencia de la directiva del Manchester United, famosa por ser tan inagotable como su chequera, ha llegado a su fin. Rúben Amorim ha sido despedido con efectos inmediatos apenas unos meses después de su llegada como el nuevo «salvador» post-Ten Hag. Su salida no sorprende por el rendimiento deportivo (que era mediocre), sino por la virulencia del divorcio. El técnico portugués firmó su sentencia de muerte en una rueda de prensa incendiaria donde atacó la estructura del club, los fichajes y la falta de profesionalidad de la plantilla.

Mundo Deportivo califica la situación de «crónica de una muerte anunciada». Amorim, que llegó con la vitola de genio táctico desde el Sporting de Lisboa, se ha estrellado contra el muro de egos de Old Trafford. Sus palabras sobre que «el club no tiene rumbo» y que «es imposible trabajar» han sido la gota que ha colmado el vaso de los Glazer y de INEOS, los nuevos gestores deportivos.

Una trituradora de entrenadores

El banquillo del United es, hoy por hoy, la silla eléctrica del fútbol mundial. Ni Mourinho, ni Van Gaal, ni Ten Hag, ni ahora Amorim han logrado devolver la gloria a un gigante que vive de rentas pasadas. El vestuario es un polvorín y la afición está en pie de guerra. El despido de Amorim costará otra millonada en finiquitos, dinero que no se invierte en limpiar una plantilla viciada.

La inestabilidad de los «Red Devils» contrasta con la situación de otros grandes de Europa, aunque ninguno está libre de problemas externos. Sin ir más lejos, el Real Madrid tendrá que afrontar su próximo partido de Euroliga a puerta cerrada por amenazas de seguridad, demostrando que 2026 no ha empezado tranquilo para nadie.

¿Y ahora qué?

El United vuelve a la casilla de salida, con un interino al mando y buscando a la desesperada un perfil que acepte coger una patata caliente ardiendo. Suenan nombres, desde Southgate hasta la vuelta impensable de algún exjugador, pero el problema del Manchester no está en el banquillo, está en el alma de un club que ha olvidado cómo ganar y solo sabe gastar. Amorim ya es historia, pero la crisis del United es eterna.

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