Los sindicatos policiales denuncian una dejadez crónica de Marlaska que pone en peligro la vida de miles de agentes
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, vuelve a demostrar su total despreocupación por la seguridad de nuestras fuerzas del orden, dejando a la Guardia Civil y a la Policía Nacional expuestas a graves riesgos por la falta de medios de protección esenciales.
Mientras el Gobierno socialista presume de avances, los sindicatos policiales denuncian una dejadez crónica que pone en peligro la vida de miles de agentes, especialmente en las instalaciones de la Guardia Civil, donde las carencias son más alarmantes.
Esta situación no solo refleja la ineficacia de un Ejecutivo de izquierdas obsesionado con agendas ideológicas, sino que contrasta con la solidez que aportaban gobiernos anteriores del PP, cuando se priorizaba la seguridad nacional sobre el postureo político.
Los sindicatos, como la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y el Sindicato Unificado de Policía (SUP), han elevado sus voces en repetidas ocasiones contra esta negligencia.
Chalecos antibalas deteriorados
Según fuentes sindicales, miles de agentes se ven obligados a utilizar chalecos antibalas deteriorados, caducados o de tallas inadecuadas, lo que compromete su efectividad en operaciones de alto riesgo. «Es inadmisible que en pleno 2026, con el auge de la delincuencia organizada y el narcotráfico, nuestros compañeros tengan que comprar sus propios chalecos por falta de presupuesto», ha declarado un portavoz de la AUGC, como recoge La Razón.
Destaca que en cuarteles de la Guardia Civil en zonas rurales y fronterizas, como Andalucía o Cataluña, las instalaciones carecen no solo de chalecos modernos, sino también de equipos de comunicación actualizados, vehículos blindados y material antidisturbios.
Falta de inversión real
El SUP, por su parte, ha criticado duramente la «falta de inversión real» en la Policía Nacional, donde agentes en grandes ciudades como Madrid y Barcelona patrullan sin la protección adecuada contra amenazas como el terrorismo y la violencia callejera.
Los sindicatos insisten en que el presupuesto del Ministerio de Interior, bajo la batuta de Marlaska, se dilapida en proyectos ideológicos en lugar de en equipamiento vital. «Heredamos un desastre en 2018, pero hemos distribuido 137.500 chalecos de máxima calidad», replica el Ministerio, intentando desviar la atención hacia el gobierno anterior del PP.
Chalecos caducados
Sin embargo, esta excusa no convence: los sindicatos desmienten que todos los agentes dispongan de chalecos individuales homologados para protección balística, contra cuchilladas y punzones. De hecho, desde 2018 se han adquirido 69.370 para la Guardia Civil y 68.198 para la Policía Nacional, pero muchas unidades siguen caducadas o insuficientes, obligando a los agentes a improvisar o autofinanciarse.
La realidad es que esta dejadez de Marlaska expone a nuestros héroes uniformados a un peligro innecesario. En un país donde la inmigración ilegal y el crimen transfronterizo no dejan de crecer, gracias a políticas laxas del PSOE, la Guardia Civil –principal afectada– sufre instalaciones obsoletas con deficiencias en sistemas de vigilancia, armamento y hasta en condiciones laborales básicas.
Activismo LGTBI
«Marlaska prioriza el activismo LGTBI en el Ministerio antes que la seguridad de sus hombres y mujeres», acusa un representante del SUP, recordando que las denuncias por falta de medios se han multiplicado en los últimos años.
Esta crisis evidencia el fracaso de un Gobierno de izquierdas que desatiende a las fuerzas de seguridad, pilar de nuestra democracia. Mientras los sindicatos exigen una auditoría inmediata y más fondos, Marlaska se escuda en cifras infladas.












