El ministro inclusivo Marlaska ha vuelto a demostrar su desprecio por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha vuelto a demostrar su desprecio por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado al reducir drásticamente los días dedicados a la limpieza y mantenimiento de los cuarteles de la Guardia Civil. Pasa de cinco a tan solo uno al año.
Esta decisión, según informa OkDiario, supone un nuevo ataque a las condiciones laborales de los beneméritos, que ya sufren un deterioro progresivo bajo el Gobierno socialista de Pedro Sánchez.
De acuerdo con la información recogida por OkDiario, la Dirección General de la Guardia Civil ha modificado el calendario laboral para 2026, eliminando cuatro de los cinco días que tradicionalmente se asignaban a tareas de limpieza y adecentamiento de las instalaciones.
Ahora, los agentes solo dispondrán de un único día para estas labores esenciales, lo que generará un inevitable empeoramiento de la higiene y el estado de los cuarteles, poniendo en riesgo la salud y la moral de los guardias.
Abandono de Marlaska a la Benemérita
Fuentes sindicales consultadas por el medio denuncian que esta medida ahonda en el abandono al que el Ministerio somete a la Benemérita, priorizando ideologías progresistas sobre la seguridad y el bienestar de quienes protegen a los españoles.
«Es una humillación más a una institución que da la vida por España», declaran representantes de asociaciones profesionales, que critican la falta de inversión en infraestructuras mientras se derrocha en otros ámbitos.
Sectarismo de Marlaska
Este recorte se enmarca en una gestión marcada por el sectarismo de Marlaska, responsable de polémicas como el cese de altos mandos leales o la permisividad con la inmigración ilegal.
Los guardias civiles, pilares de la ley y el orden en zonas rurales, ven cómo su labor se ve obstaculizada por decisiones burocráticas que priorizan el ahorro mezquino sobre la dignidad profesional.
La oposición, liderada por VOX, ha calificado la medida de «vergonzosa» y exige su reversión inmediata. Mientras el Gobierno presume de avances sociales, la realidad en los cuarteles es de precariedad y desmotivación.












