Crecimiento acumulado del 15% en solo dos años: se consolida el reino alauí como uno de los proveedores más agresivos del mercado europeo
El año 2025 se cerró como el de mayor volumen de exportación de frutas y hortalizas de la historia de Marruecos: casi 1,6 millones de toneladas, según los datos combinados de la Oficina de Cambio marroquí y Morocco Foodex que adelanta Le360.
Esta cifra representa un crecimiento acumulado del 15% en solo dos años y consolida al reino alauí como uno de los proveedores más agresivos del mercado europeo.
El tomate fresco siguió siendo el producto estrella: cerca de 745.000 toneladas cruzaron las fronteras, un volumen que viene creciendo sin interrupción desde 2023. Las hortalizas tempranas de invernadero (pimientos, calabacines, judías verdes) y, sobre todo, el aguacate, que es el nuevo cultivo estrella de la agricultura de exportación… Completaron el podio de los productos que más crecieron en tonelaje.
Sin embargo, el éxito cuantitativo vino acompañado de una notable caída de los precios unitarios. El fin del ciclo inflacionario 2022-2023 y la recuperación de la capacidad productiva en España, Italia y Países Bajos han normalizado los mercados europeos y reducido drásticamente los márgenes de los exportadores marroquíes. A ello se suma que los costes estructurales (energía, fertilizantes y mano de obra) siguen por encima de los niveles precrisis, lo que aprieta aún más las cuentas de las empresas.
Egipto también avanza frente a España
En el plano competitivo, España sigue siendo el rival directo en tomate y hortalizas tempranas, pero Egipto avanza con fuerza en cítricos y ciertas hortalizas gracias a costes más bajos, mientras Turquía gana terreno en Europa del Este y Oriente Medio.
Además, el sector marroquí enfrenta riesgos crecientes: endurecimiento de las normas fitosanitarias y medioambientales europeas, recurrentes acusaciones de competencia desleal y, sobre todo, la escasez hídrica. El fuerte aumento de volumen en 2025 se logró incrementando la presión sobre las cuencas del Souss-Massa y el Gharb, precisamente las que alimentan los cultivos de mayor consumo de agua (tomates de invernadero y aguacates).
Fuentes del sector reconocen que 2026 será un año de transición en Marruecos: o se produce una reorientación hacia cultivos menos hidrófugos y mayor valor añadido, o el modelo actual de crecimiento intensivo en volumen chocará con límites difíciles de superar. Por ahora, Marruecos celebra el récord, pero lo hace con la calculadora en la mano y la vista puesta en Bruselas y en las reservas de agua.












