El fracaso del centro Bideberri 1 se mide en robos, agresiones, continuas peleas y mucha inseguridad que llega a varios barrios de Vitoria
El centro de menas Bideberri 1 de Vitoria se ha convertido en un foco incontrolable de inseguridad y conflicto. Esto evidencia el rotundo fracaso de las políticas de gestión migratoria impulsadas por las administraciones vascas.
La insostenible situación en este recurso ha quedado expuesta por un alarmante dato que dinamita el «discurso oficial» de calma. La Ertzaintza ha tenido que intervenir en el centro o sus inmediaciones en más de 150 ocasiones a lo largo de los últimos tres años.
La cifra, recogida en una reciente investigación de La Gaceta, pone de manifiesto que el Bideberri 1 no está funcionando como un centro de acogida y tutela, sino como un generador constante de problemas de orden público.
Los incidentes documentados reflejan una espiral de violencia que incluye una larga lista de delitos graves: agresiones, robos con violencia y continuas peleas que trascienden los límites del centro para instalar el miedo en los barrios adyacentes.
Presencia policial
Esta constante y excesiva necesidad de presencia policial —más de una intervención por semana— refleja una incapacidad manifiesta por parte de la Diputación Foral de Álava, responsable de la tutela de estos jóvenes, para garantizar la seguridad de los residentes y, sobre todo, la de los ciudadanos de Vitoria.
El problema de seguridad se irradia a la ciudad, y la conflictividad generada por estos menores descontrolados alimenta la creciente percepción de que el modelo de acogida no solo es fallido, sino que está contribuyendo a la degradación de la capital alavesa.
Según la información recogida por La Gaceta, esta crisis ha sido el centro de fuertes críticas políticas que acusan al PNV, el PSOE y Bildu de aplicar políticas que «solo están generando más inseguridad, más conflictividad y barrios cada vez más degradados».
Coste social inasumible
La inacción de las autoridades al frente de este centro es percibida como una irresponsabilidad política y una grave dejación de funciones que compromete la tranquilidad ciudadana. El coste de mantener un centro que requiere semejante despliegue policial es, en última instancia, un coste social inasumible. Es urgente una revisión profunda de un modelo que ha demostrado ser inviable y peligroso para la convivencia.
En abril, como denunció Radio Libertad, los problemas fueron de extraordinaria gravedad relacionados con el centro de menas. Fue cuando Vitoria registró dos peleas multitudinarias «a botellazos» entre menores tutelados por la Diputación de Álava y excompañeros ya adultos. Fueron seguidas de un asalto nocturno al centro foral Bideberria.
Conflicto abierto
La policía describió la situación como un «conflicto abierto» entre ambos grupos de menas que mantiene en alerta a los agentes. Los incidentes comenzaron en el campo de La Vitoriana, donde hubo dos heridos por cortes que requirieron atención médica, y continuaron una hora después en el parque de Molinuevo.
De madrugada, cuatro individuos asaltaron el centro Bideberria tras saltar una valla y romper una ventana. La Ertzaintza identificó a los sospechosos, extutelados ahora adultos entre 18 y 21 años.
Según testigos, los enfrentamientos incluyeron uso de gas pimienta y posiblemente navajas, mientras las autoridades advierten de que ambos bandos todavía se buscaban.












