Las prestaciones por desempleo han alcanzado en 2026 un dato histórico que está generando desconcierto económico y político: en diez provincias españolas hay más personas cobrando el paro que parados registrados con derecho a prestación. La tasa de cobertura se ha disparado hasta el 81,9% en enero, el nivel más alto de toda la serie histórica… pero lo verdaderamente llamativo es que en algunos territorios supera el 100%.
¿Cómo es posible que haya más beneficiarios que desempleados?
La clave está en los trabajadores fijos discontinuos inactivos.
Diez provincias superan el 100% de cobertura
El fenómeno no es marginal. En enero, diez provincias rebasaron la barrera simbólica del 100%. Es decir, el número de personas que perciben una prestación supera al de parados con experiencia laboral registrados.
Los casos más extremos:
Baleares 332,3%
Girona 123,8%
Huelva 117,3%
Huesca 114,5%
Teruel 107,4%
Soria 104,5%
Jaén 103,6%
Cáceres 102,7%
Segovia 101,8%
Tarragona 101,7%
En Baleares el dato es especialmente impactante: hay más del triple de personas cobrando el paro que parados oficiales.
Hace solo un año eran cinco provincias las que superaban el 100%. En 2021, únicamente Baleares alcanzaba esa situación. El salto es evidente.
Provincias con más personas cobrando el paro que parados
Tasa de cobertura del SEPE en enero de 2026 (porcentaje). Línea de referencia: 100%.
El papel clave de los fijos discontinuos
El Servicio Público de Empleo Estatal lo explica en una nota técnica que pasa desapercibida para el gran público: en provincias con elevado volumen de trabajadores fijos discontinuos, la tasa de cobertura puede superar el 100% en temporada baja.
¿Por qué?
Porque estos trabajadores no figuran como parados cuando su contrato entra en fase de inactividad. Siguen vinculados a la empresa, pero mientras esperan a ser llamados, pueden cobrar la prestación por desempleo.
Es decir:
Cobran el paro
No aparecen como desempleados registrados
La fórmula oficial de la tasa de cobertura no excluye a estos trabajadores del cálculo del numerador (beneficiarios), pero sí quedan fuera del denominador (parados computados). El resultado es un efecto estadístico que dispara el porcentaje.
Más altas por fijos discontinuos que por despidos
El mercado laboral ha cambiado tras la reforma laboral de 2021. El auge de la contratación indefinida ha reducido el peso de los despidos tradicionales, pero ha multiplicado los contratos fijos discontinuos.
De hecho, hoy se producen más altas en prestaciones por interrupciones de contratos fijos discontinuos que por despidos.
Estos trabajadores generan derecho a prestación porque cotizan como indefinidos, pero sus periodos de inactividad pueden durar semanas o meses.
Eso explica la elevada volatilidad mensual de las cifras y también el incremento del gasto.
Récord histórico en la tasa de cobertura
El 81,9% registrado en enero es el máximo histórico para ese mes. El anterior récord fue en 2010, en plena Gran Recesión, cuando alcanzó el 80,9%.
La diferencia es que entonces el repunte se explicaba por una oleada masiva de despidos. Hoy no.
El Gobierno defiende que el aumento refleja una mayor protección social y una recuperación tras los recortes aplicados en 2012. Además, subraya que el número total de beneficiarios ha caído un 4% en el último año, lo que indicaría mayor eficiencia y no un desincentivo al empleo.
Pero la lectura no es unánime.
Subsidio de mayores de 52 años en máximos
A este fenómeno se suma otro dato estructural: el récord de beneficiarios del subsidio para mayores de 52 años.
Tras flexibilizarse los requisitos durante la pandemia, más trabajadores acceden a esta ayuda que pueden mantener hasta la jubilación.
La OCDE ha recomendado revisar este modelo por su impacto presupuestario y sus posibles efectos en la prolongación de la vida laboral.
El cruce de ambas variables —fijos discontinuos e incremento del subsidio senior— está redefiniendo el mapa de la protección por desempleo en España.
¿Inflación estadística del mercado laboral?
El debate de fondo es político y técnico al mismo tiempo.
¿Está el nuevo modelo laboral inflando las cifras de mejora del empleo?
¿O simplemente estamos ante una transición hacia un mercado más estable pero con mayor intermitencia real?
El caso de Baleares es paradigmático. Tradicionalmente dependiente del turismo y la hostelería, siempre ha tenido un alto volumen de contratos fijos discontinuos. Sin embargo, su tasa de cobertura actual es más del doble que hace cinco años.
La reforma laboral extendió esta figura a más sectores, incluidas empresas de trabajo temporal y parte del sector agrario, lo que ha multiplicado el impacto estadístico.
Invisibles en el paro, visibles en el gasto
El gran punto crítico es que miles de trabajadores pueden pasar meses sin actividad efectiva, cobrando prestación, pero sin figurar como desempleados.
No son temporales clásicos.
No son despedidos.
No aparecen en el paro registrado.
Pero dependen del SEPE.
Esto reabre el debate sobre cómo medir realmente el desempleo y hasta qué punto las estadísticas reflejan la realidad del mercado laboral.
Porque el dato más sorprendente no es solo que haya provincias con más beneficiarios que parados.
Es que el sistema, tal y como está diseñado, lo permite.












