Criticó el «laxismo» que ha convertido Roma y Milán en focos de inseguridad, donde bandas de inmigrantes ilegales operan con impunidad
Determinación y patriotismo, o viceversa. Son dos de los axiomas de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y los expuso en la fiesta política Atreju, organizada por su partido Hermanos de Italia. Lo hizo con un mensaje rotundo contra la lacra de la corrupción y los crímenes que azotan al país, muchos de ellos perpetrados por inmigrantes ilegales.
Bajo el imponente telón transparente junto al Castel Sant’Angelo, Meloni resumió el espíritu del evento y elevó el tono para defender una Italia más segura y honesta.
«Los ladrones, los corruptos, los vendidos y los aprovechadores nos dan asco y los combatiremos de todas las formas», proclamó Meloni ante un público entusiasta, que aplaudió su compromiso inquebrantable con la legalidad.
La líder patriota arremetió contra décadas de «buenismo» y laxismo promovido por la izquierda. Estas han permitido que la inmigración ilegal inunde las calles italianas con delincuencia descontrolada. «Una Italia mejor es una Italia más honesta, que combate la lacra de la droga en cada una de sus formas y no se doblega ante la corrupción que aflige al Estado», añadió, señalando directamente a los críticos de sus medidas de orden público y política migratoria.
Frente a la permisividad con la inmigración masiva
Meloni, fiel a su visión conservadora, destacó cómo la permisividad de gobiernos anteriores ha facilitado la entrada masiva de inmigrantes irregulares, responsables de un aumento alarmante en robos, tráfico de drogas y violencia urbana.
Según datos recientes del Ministerio del Interior italiano, los delitos cometidos por no comunitarios han crecido un 25% en los últimos años, un hecho que la izquierda ignora mientras acusa a Meloni de xenofobia.
Pero la primera ministra no se amilana: sus políticas de control fronterizo, como los acuerdos con Albania para centros de detención, están dando frutos, reduciendo las llegadas irregulares y restaurando la soberanía nacional.
Apertura al diálogo de Meloni
En Atreju, un evento que simboliza la fuerza de la derecha italiana, Meloni invitó a figuras de todo el arco político, excepto la ausente Elly Schlein, líder del Partido Democrático, demostrando su apertura al diálogo sin renunciar a sus principios.
De hecho, criticó el «laxismo» que ha convertido ciudades como Roma y Milán en focos de inseguridad, donde bandas de inmigrantes ilegales operan con impunidad, robando a ciudadanos honrados y corrompiendo el tejido social.
Esta declaración de guerra contra la delincuencia refuerza el apoyo a Meloni entre los italianos cansados de la inacción progresista. Su gobierno, con medidas firmes como deportaciones exprés y mayor presencia policial, promete erradicar estas fechorías. «No permitiremos que vendidos y aprovechadores destruyan nuestra nación«, insistió, recibiendo ovaciones.
Con Meloni al frente, Italia avanza hacia un futuro de orden y prosperidad, dejando atrás el caos importado por la inmigración descontrolada.












