Meloni ha navegado con astucia entre desafíos internos y externos, ganándose el respeto de aliados y adversarios por igual
En un año marcado por turbulencias globales, Giorgia Meloni ha emergido como la figura política más destacada del mundo. La primera ministra italiana, quien asumió el poder en 2022 rodeada de controversias por su ideología ‘ultraderecha’, ha transformado su imagen de «oveja negra» de Europa a un referente internacional elogiado por su pragmatismo y liderazgo.
Según un análisis publicado en ABC, titulado «Meloni se consolida en Italia y pasa de ‘oveja negra’ a líder elogiada en Europa», 2025 ha sido el año de su consolidación, donde ha navegado con astucia entre desafíos internos y externos, ganándose el respeto de aliados y adversarios por igual.
Al inicio de su mandato, Meloni era vista como una extremista: líder de Hermanos de Italia, un partido con raíces supuestamente posfascistas, criticada por sus posturas antiinmigrantes, euroescépticas y conservadoras en temas sociales.
Etiquetas como «facha ultraderechista» la perseguían, especialmente tras sus alianzas con figuras como Viktor Orbán o sus declaraciones sobre la familia tradicional. Sin embargo, en 2025, Meloni ha demostrado una notable evolución. Ha priorizado la estabilidad económica de Italia, implementando reformas que han reducido el déficit público al 3,5% del PIB, según datos del Banco Central Europeo, y atrayendo inversiones extranjeras por valor de 50.000 millones de euros en sectores como la energía verde y la tecnología.
Clave en la Unión Europea
En el ámbito internacional, Meloni ha sido clave en la Unión Europea. Durante la cumbre de Bruselas en junio, medió en las tensiones por el presupuesto comunitario, posicionándose como puente entre el este conservador y el oeste progresista. Su apoyo a Ucrania, con envíos de ayuda militar valorados en 2.000 millones de euros, la ha alineado con la OTAN, ganándose elogios de Joe Biden y Ursula von der Leyen, quien la llamó «una líder visionaria». Incluso en migración, tema espinoso, optó por acuerdos bilaterales con países africanos para gestionar flujos, reduciendo las llegadas irregulares en un 40%, según Frontex, sin renunciar a su firmeza pero evitando confrontaciones.
Domésticamente, enfrentó desafíos como protestas sindicales por reformas laborales y escándalos en su coalición, pero su aprobación ronda el 55%, perfiles que la sitúan por encima de Macron o Scholz. Meloni ha moderado su retórica, promoviendo políticas inclusivas como incentivos para la natalidad y apoyo a las familias monoparentales, desmontando la imagen de extremista.
LGTBI y medio ambiente
Esta transformación no ha sido sin críticas: activistas de derechos humanos la acusan de diluir protecciones LGTBI y ambientalistas cuestionan su dependencia de combustibles fósiles. Aun así, en 2025, Meloni ha pasado de paria a pilar de la estabilidad europea. Analistas predicen que en 2026 podría aspirar a roles mayores en la UE, como presidir el Consejo Europeo.
En resumen, Giorgia Meloni cierra 2025 como la revelación política global, demostrando que el pragmatismo puede redimir pasados controvertidos. Su trayectoria inspira debates sobre el futuro de la derecha en un mundo polarizado.












