Los vecinos de Lyon salen a la calle para homenajear a Quentin y denunciar a los militantes de extrema izquierda: «¡Antifas asesinos!»
La indignación ciudadana ha estallado este sábado en las calles de Lyon, donde más de tres mil personas, en su mayoría jóvenes y familias francesas de a pie, se han concentrado para rendir homenaje a Quentin Deranque, el joven nacionalista católico brutalmente asesinado por militantes de extrema izquierda.
Los gritos de “¡Justicia para Quentin!” y “¡Antifas asesinos!” resonaron con fuerza mientras los manifestantes recorrían el centro de la ciudad portando pancartas que señalaban directamente a la milicia juvenil vinculada a La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.
Quentin, descrito por sus amigos como un chico discreto, recto y profundamente creyente, fue linchado en la calle Victor Lafarge por un grupo de activistas del entorno ultraizquierdista Némesis y otros afines a la órbita de LFI.
Siete personas han sido detenidas hasta el momento, entre ellas dos asistentes parlamentarios del partido de Mélenchon, lo que ha puesto en evidencia los vínculos entre la violencia callejera y ciertas formaciones políticas de la izquierda radical.
La marcha, autorizada por el ministro del Interior Laurent Núñez pese a la oposición del alcalde ecologista de Lyon, Grégory Doucet –quien prefería convertir la ciudad en un feudo intocable para la derecha–, transcurrió con orden gracias al fuerte dispositivo policial.
Rosas blancas y tulipanes
En el lugar del crimen se depositaron rosas blancas y tulipanes en recuerdo del joven, mientras voces como la de su amiga Domitille Casarotto lo definían como “un héroe silencioso” y un ejemplo de valores tradicionales que hoy parecen molestar a ciertos sectores.
El presidente Emmanuel Macron, en un comunicado inusualmente duro contra la izquierda extrema, ha anunciado una cumbre para combatir las milicias políticas y ha recordado que “en la República no hay lugar para la violencia ni para grupos armados”.
Trump y Meloni
Desde Washington, la Administración Trump no ha dudado en calificar el suceso como prueba del “extremismo violento de izquierda en aumento”, mientras Giorgia Meloni, desde Italia, ha advertido que este clima de odio ideológico “es una herida para toda Europa”.
La familia de Quentin pidió moderación y evitó participar en actos políticos, pero el mensaje de las calles es claro: los franceses están hartos de que la impunidad de la antifascista violenta siga cobrándose vidas inocentes mientras ciertos líderes miran para otro lado.
La muerte de Quentin Deranque no es un caso aislado; es el síntoma de una izquierda radical que, amparada en el victimismo, normaliza la agresión contra quienes defienden la identidad, la fe y la patria.












