Saltar el contenido

La ruta secreta de los móviles robados que salen de Cataluña rumbo a Marruecos

El tráfico de móviles robados desde Catalunya hacia Marruecos vuelve a quedar al descubierto tras la detención de un camionero con 153 terminales de alta gama listos para cruzar la frontera. La operación, interceptada en Castellbisbal, revela un circuito perfectamente engrasado que cada semana mueve lotes de dispositivos sustraídos en calles, transporte público y locales comerciales.

No es un caso aislado. Es solo uno de los envíos que sí se ha conseguido frenar.

Interceptado en la AP 7 con más de 150 móviles en la mochila

Los hechos ocurrieron en Castellbisbal, en el Vallès. Agentes de paisano de los Mossos d’Esquadra detectaron a un camionero en un polígono cercano a la AP-7 tras recibir una alerta clave: el iPhone 17 robado a una joven días antes aparecía geolocalizado en movimiento hacia el sur.

Ese detalle activó el operativo.

Los agentes localizaron el camión y, en su interior, una mochila cargada con:

  • 153 móviles de alta gama, en su mayoría iPhone
  • 8 tablets
  • Una decena de ordenadores portátiles

Al menos cinco terminales ya constaban denunciados como robados. Todo apunta a que la cifra aumentará cuando se analicen uno por uno.

El destino final Marruecos

El conductor, un hombre marroquí de 51 años, aseguró que un amigo le pagó por transportar la mochila hasta Marruecos. No supo decir su nombre. Tampoco explicó el origen de los dispositivos.

Fue detenido por receptación, el delito que castiga la adquisición o transporte consciente de material robado.

Pero lo verdaderamente relevante no es la detención en sí. Es el destino.

Según fuentes policiales, esta es una de las muchas rutas que cada semana salen desde Catalunya rumbo al norte de África. Una vez allí, los móviles se revenden en tiendas informáticas y comercios de barrio por debajo del precio de mercado.

El negocio es tan rentable como difícil de frenar.

Así funciona el circuito del mercado negro de móviles

El esquema se repite con precisión:

  1. Hurtos rápidos en calles, metro y zonas turísticas.
  2. Agrupación de terminales en lotes.
  3. Transporte por carretera hacia el sur de España.
  4. Salida hacia Marruecos.
  5. Reventa en tiendas físicas o mercados tecnológicos.

La clave está en la rapidez. Muchos dispositivos salen del país antes de que sus propietarios completen la denuncia o bloqueen el IMEI.

Cuando cruzan la frontera, recuperarlos se vuelve casi imposible.

Una demanda alta y poca colaboración internacional

Uno de los puntos más sensibles de la investigación es la falta de cooperación policial efectiva una vez los dispositivos llegan a Marruecos.

Aunque algunos terminales pueden geolocalizarse, las investigaciones internacionales son complejas y, en muchos casos, no prosperan. Eso genera frustración entre los investigadores, que ven cómo el esfuerzo en Catalunya se diluye fuera del país.

El resultado es un mercado negro consolidado que absorbe miles de dispositivos cada año.

No es la primera vez que ocurre

https://elcaso.elnacional.cat/uploads/s1/56/59/21/22/mobils-001_16_645x451.jpeg

4

Ya ocurrió con ordenadores portátiles robados en institutos catalanes. Equipos con el logotipo oficial de la Generalitat aparecieron a la venta en tiendas marroquíes a mitad de precio.

El patrón es el mismo.

Robos organizados. Salida rápida del territorio. Reventa sin demasiadas trabas.

Y mientras tanto, en Catalunya, los hurtos de móviles siguen siendo uno de los delitos más frecuentes.

Por qué este negocio no deja de crecer

Hay varios factores que explican el auge:

  • Alta demanda de tecnología a precios bajos.
  • Beneficio elevado por lote transportado.
  • Riesgo penal relativamente bajo para los transportistas.
  • Dificultad para rastrear y recuperar dispositivos en el extranjero.

Un envío como el interceptado puede mover decenas de miles de euros en una sola operación.

Si no se intercepta, desaparece del radar.

La pregunta incómoda

¿Cuántos camiones similares no son detectados?

Fuentes policiales reconocen que hallazgos como este no son habituales. Eso significa que muchos envíos logran completar la ruta.

El problema no es solo el robo individual. Es la existencia de una estructura organizada que convierte el hurto cotidiano en una exportación sistemática.

Mientras el consumidor pierde su móvil en cuestión de segundos, detrás ya hay una cadena preparada para monetizarlo.

Y esa cadena no se detiene en la frontera.

Deja tu respuesta