Secuestro masivo de cristianos en Nigeria: alarma internacional
El terror y la incertidumbre vuelven a sacudir a la comunidad cristiana en Nigeria. La Asociación Cristiana de Nigeria (CAN) ha lanzado una alerta internacional tras denunciar el secuestro de más de 170 fieles.
El suceso habría ocurrido cerca de Kajuru, en el estado de Kaduna, al norte del país. Esta región se ha convertido en uno de los focos más peligrosos de violencia sectaria y criminal. Según la organización religiosa, las víctimas asistían a una ceremonia cuando comenzó el ataque. Lo que debía ser un acto de oración terminó en una auténtica pesadilla.
Ataque durante el culto: fieles atrapados y forzados a huir
El relato de los hechos describe una escena de caos total. Los atacantes irrumpieron en las iglesias Cherubim y Seraphim de Kurmin Wali durante el culto dominical.
Según el reverendo Joseph John Hayab, presidente de la CAN en los 19 estados del norte, los agresores actuaron de forma coordinada. Primero cerraron las puertas de los templos y bloquearon las salidas. Después obligaron a los fieles a marchar hacia las zonas montañosas cercanas. Muchos fueron arrastrados a la fuerza por hombres armados.
“No me gusta hablar de cifras, pero se habla de 172 personas secuestradas”, explicó Hayab. Nueve lograron escapar, mientras que unas 163 seguirían en manos de los captores.
La policía niega el secuestro y lo califica de falso
La reacción de las autoridades ha generado aún más tensión. La Policía del estado de Kaduna negó que el secuestro haya ocurrido. El comisionado Alhaji Muhamad Rabiu calificó la denuncia de “pura falsedad”. Además, desafió a la comunidad cristiana a presentar pruebas concretas.
“La historia es falsa. Quien afirme que hubo secuestros debe dar nombres y detalles”, declaró. Estas palabras han indignado a los familiares de los desaparecidos.
Negación institucional y abandono de las víctimas
La contradicción entre la versión oficial y la de la Iglesia no es nueva en Nigeria. En muchas ocasiones, la inseguridad se minimiza por razones políticas.
Dauda Madaki, presidente del consistorio de Kajuru, respaldó a la policía. Aseguró que, tras visitar la zona con fuerzas de seguridad, no encontraron evidencias del ataque.
Esta negación deja a las familias en un limbo desesperante. No saben si el Estado busca a sus seres queridos o si han sido abandonados.
Nigeria, uno de los países más peligrosos para los cristianos
Este incidente forma parte de un patrón de violencia constante. Nigeria se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo para los cristianos. Grupos islamistas como Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental operan con impunidad. Actúan especialmente en el noreste del país.
Aunque la mayoría de las víctimas son musulmanas, los cristianos siguen siendo objetivos simbólicos. Los ataques contra iglesias buscan generar terror y división.
El secuestro como negocio criminal
Más allá del factor religioso, el secuestro se ha convertido en una industria lucrativa. Bandas armadas y redes criminales utilizan el rapto como principal fuente de ingresos.
Estas organizaciones atacan escuelas, carreteras y lugares de culto. Saben que el valor emocional de las víctimas presiona para pagar rescates.
En el centro y oeste del país, la inseguridad no deja de crecer. Las fuerzas de seguridad parecen incapaces de frenar esta dinámica.
Un precedente que aún duele
El recuerdo del secuestro de 230 personas en la Escuela Católica St. Mary sigue muy presente. Alumnos y profesores permanecieron cautivos durante un mes.
Aunque fueron liberados, el trauma continúa. Muchos centros educativos y templos han quedado vacíos desde entonces.
Estos secuestros masivos desestabilizan comunidades enteras. También erosionan la confianza en el Estado.
Silencio oficial y riesgo de impunidad
La comunidad internacional observa con creciente preocupación la situación en Nigeria. Mientras la Iglesia denuncia desapariciones, el Estado responde con negaciones.
Esta falta de reconocimiento oficial dificulta cualquier operación de rescate. Además, favorece la impunidad de los secuestradores. La suerte de más de 160 fieles sigue siendo una incógnita. Según la CAN, permanecen cautivos en los bosques de Kaduna.
El miedo, una vez más, se ha impuesto al silencio.












