España acaba de perder uno de los sellos sanitarios más simbólicos de la última década. La Organización Mundial de la Salud ha retirado oficialmente a España el estatus de país libre de sarampión, una condición que se había logrado en 2016 y que ahora se esfuma tras el fuerte aumento de contagios registrado en los últimos años.
La decisión no es menor ni burocrática. Implica reconocer que el virus vuelve a circular de forma endémica en el país, es decir, que ya no se trata de casos aislados o importados sin continuidad, sino de una transmisión sostenida que preocupa seriamente a las autoridades sanitarias europeas.
El foco principal está en Cataluña, donde los casos se han triplicado en apenas un año, pero el problema va mucho más allá.
España, diez años después, vuelve al punto de partida
Durante casi una década, España fue presentada como un ejemplo en la lucha contra el sarampión. Altas tasas de vacunación, sistemas de vigilancia sólidos y una respuesta rápida ante brotes permitieron declarar la eliminación de la enfermedad en 2016.
Ese logro ya es historia. El Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubéola ha confirmado el restablecimiento de la transmisión endémica y ha retirado oficialmente el reconocimiento.
La consecuencia inmediata es clara: el Ministerio de Sanidad deberá actualizar de urgencia el Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubéola, que hasta ahora cubría el periodo 2021-2025 y que ya ha demostrado ser insuficiente frente al repunte actual.
Cataluña, el epicentro que encendió todas las alarmas
Los datos son contundentes. En Cataluña, los diagnósticos pasaron de unas 30 personas en 2024 a cerca de 90 en 2025. Una cifra que ha encendido todas las alertas epidemiológicas.
Según advirtió a comienzos de año Jacobo Mendioroz, subdirector general de Vigilancia y Respuesta a Emergencias de la Agencia de Salud Pública de la Generalitat, si la tendencia no se frena 2026 podría cerrar con hasta 200 casos solo en Cataluña.
Este crecimiento no se explica por un único factor. Influyen la movilidad internacional, los retrasos vacunales acumulados tras la pandemia y la existencia de bolsas de población no inmunizada, especialmente entre adultos jóvenes.
Los números nacionales confirman el problema
El repunte no es exclusivo de Cataluña. A nivel estatal, las cifras muestran una evolución claramente ascendente:
- En 2024 se detectaron 227 casos de sarampión
- En 2025, según datos provisionales, el número ascendió a 397 contagios
Uno de cada cinco casos notificados en España procede de Cataluña, aunque otras comunidades presentan incidencias incluso más elevadas en proporción a su población.
Las regiones con más casos registrados este año son Andalucía, País Vasco, Islas Baleares, Canarias y Melilla. En la mayoría de los episodios, el origen está relacionado con brotes importados, pero la diferencia ahora es que el virus consigue mantenerse y propagarse.
El dato más preocupante es otro: tres de cada cuatro personas infectadas no estaban vacunadas, según cifras del Ministerio de Sanidad.
Alta vacunación… pero no suficiente
España sigue teniendo una de las coberturas vacunales más altas de Europa. En 2024, la vacunación con la triple vírica alcanzó el 97,3 % en la primera dosis y el 93,8 % en la segunda.
Entonces, ¿por qué vuelve el sarampión?
Los expertos apuntan a varios factores clave:
- Retrasos en la vacunación infantil durante la pandemia
- Adultos que no completaron las dos dosis
- Movimientos internacionales desde países con brotes activos
- Falsa sensación de seguridad tras años sin casos
El sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen. Basta con que la cobertura real baje ligeramente en determinados grupos para que el virus encuentre el hueco perfecto.
Europa, en plena ola de sarampión
España no es una excepción. La retirada del estatus de país libre de sarampión se produce en un contexto europeo preocupante. Junto a España, otros países como Armenia, Austria, Azerbaiyán, Uzbekistán y el Reino Unido han perdido también la condición de eliminación.
Además, Francia, Alemania e Italia han pasado de una situación de interrupción de la transmisión a una transmisión sostenida.
Según el último informe del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, Europa registró más de 35.000 infecciones de sarampión desde 2024, configurando el mayor brote continental de los últimos años.
Qué cambia a partir de ahora
La pérdida del estatus no es solo simbólica. Obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica, revisar protocolos y lanzar campañas específicas para recuperar a la población no inmunizada.
El nuevo plan nacional tendrá que centrarse en:
- Localizar a personas con pauta vacunal incompleta
- Reforzar la vacunación en adultos
- Mejorar la detección precoz de casos
- Contener brotes antes de que se expandan
El mensaje de los expertos es claro: el sarampión no estaba erradicado, solo estaba contenido. Y cuando se relajan las defensas, vuelve.
España afronta ahora el reto de recuperar un estatus perdido y, sobre todo, de evitar que una enfermedad prevenible siga ganando terreno en pleno siglo XXI.












