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Pakistán declara la ‘guerra abierta’ contra el talibán y desata la operación ‘Furia justa’ en Afganistán

Islamabad acusa al régimen afgano de los recientes ataques fronterizos, de ser instrumento de la India y de ofrecer refugio a los yihadistas del TTP (Talibán paquistaní)

Al final, la guerra no estalló en Irán. La escalada de tensiones en la frontera entre Pakistán y Afganistán escaló un nivel crítico este viernes 27 de febrero de 2026, cuando la Fuerzas Armadas paquistaníes lanzaron la Operación Ghazab Lil Haq («Furia Justa») en respuesta a lo que funcionarios describen como fuego no provocado por parte del régimen talibán afgano.

Según reportes del Ministerio de Información y del Ejército, las fuerzas paquistaníes llevaron a cabo ataques aéreos y terrestres contra objetivos defensivos y de mando talibanes en Kabul, Paktia y Kandahar, tras ataques transfronterizos afganos la noche del jueves 26 de febrero en múltiples puntos de Khyber Pakhtunkhwa.

‘274 miembros del régimen talibán y Khwarij han sido enviados al infierno’

Ahmed Sharif Chaudhry, general del Ejército de Pakistán, declaró este viernes que «hasta el momento, 274 miembros del régimen talibán y Khwarij han sido enviados al infierno. Más de 400 están heridos. 73 puestos del régimen talibán afgano han sido totalmente destruidos a lo largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán».

El ministro de Información, Attaullah Tarar, afirmó que «Los objetivos defensivos y relacionados con el mando fueron impactados en Kabul, Paktia y Kandahar, y la operación continúa con posibles más bajas, declaró Tarar en el diario pakistaní The Nation, este viernes.

Fuentes militares reportaron que el Ejército capturó cinco puestos fronterizos adicionales en la provincia afgana de Paktia, izando la bandera paquistaní, y destruyó 27 puestos, capturó 7 posiciones afganas y neutralizó más de 50 tanques, artillería y vehículos blindados.

En otro reporte, se confirmó la muerte de al menos 36 (o hasta 133 según otras fuentes) integrantes del personal de seguridad talibán en choques en sectores como Chitral, Khyber, Mohmand, Kurram y Bajaur.

Acusación al régimen talibán de ser una ‘colonia de la India’

El ministro del Interior, Mohsin Naqvi, condenó el ataque talibán a áreas civiles y advirtió de «serias consecuencias«. «Cualquier amenaza a la seguridad nacional y vidas civiles sería respondida con una respuesta firme y proporcional», afirmó. Como respuesta, regiones como Punjab y Karachi se encuentran en alerta máxima.

El ministro de Defensa, Khawaja Muhammad Asif, acusó al régimen talibán de actuar como un instrumento de la India y advirtió que «La paciencia de Pakistán se ha agotado», describiendo la situación actual como escalada a «guerra abierta». Añadió que los talibanes convirtieron a Afganistán en una colonia de la India”, y acusó al régimen de Kabul de “exportar terrorismo”.

Afganistán niega ser un santuario terrorista

Las cifras de bajas son contradictorias y no verificadas independientemente, enmarcadas en acusaciones persistentes de que el régimen talibán permite refugio a yihadistas como los del TTP (Tehrik-e-Taliban Pakistan -Talibán paquistaní-).

El régimen talibán, por su parte, rechaza totalmente estas acusaciones y niega ser influido por India. Analistas internacionales (como en Al Jazeera) señalan que no hay evidencia sólida de control indio sobre e el gobierno afgano, y que el conflicto es más por disputas fronterizas (Línea Durand), refugios del TTP y tensiones históricas que por un agente de Nueva Delhi.

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