La policía sospecha que la víctima quiso dejar la banda ‘Dominican Don’t Play’, que encargó su asesinato a un sicario inimputable
Niño pandillero colombiano y sicario inimputable. Un menor colombiano de 13 años mató de tres cuchilladas a Juan Esteban Rubio Torres, un compatriota de 18 años, cerca del colegio Amor de Dios en Valladolid. El asesino lo esperaba acompañado de otras dos menores, lo que genera sospechas de un ajuste de cuentas relacionado con bandas latinas.
La victima caminaba cerca del colegio y, cuando un acompañante suyo se marchó, sobre las 14.35 horas en la calle Democracia, el atacante le asestó las puñaladas en el pecho. Testigos del crimen observaron cortes en los brazos de la víctima que sugerían un intento de defensa desesperada.
Posible represalia por dejar la banda
El joven herido ingresó en estado crítico en el Hospital Clínico, pero falleció casi inmediatamente después de su llegada. La policía considera que el asesino acechaba al fallecido junto a una chica de 16 años y otra menor, y todos a su vez mantenían lazos con las bandas.
El Diario de Valladolid subraya que la victima intentaba desvincularse de la banda, lo que implica normalmente represalias. Este método de usar menores inimputables para asesinatos -que en España no afrontan penas severas por su edad- recuerda la estrategia de sicarios colombianos, según apuntan las investigaciones.
La Policía Nacional detiene a los tres menores tras el apuñalamiento
Los implicados huyeron enseguida después del ataque, pero la policía los localizó poco después gracias a identificaciones previas de testigos, y arrestaron al autor en su casa, aunque su edad de 13 años lo hace inimputable, al igual que a una de las chicas, mientras que la de 16 sí enfrenta posibles cargos.
En España, los menores de 14 años resultan inimputables desde el punto de vista penal porque la ley considera que no poseen la madurez suficiente para comprender plenamente la ilicitud de sus actos ni para asumir responsabilidad criminal, por lo que no se les puede juzgar ni imponer penas como a los adultos o a los adolescentes mayores.












