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Pedro Sánchez aprieta y los carburantes suben por los nuevos impuestos eco

Si el petróleo sube, la situación podría agravarse aún más por la combinación de cotización internacional y gravámenes de Sánchez

La gasolina y el diésel rompen su tendencia a la baja en España este enero de 2026, con subidas que han sorprendido a los conductores pese a que el precio del petróleo se mantiene estable en torno a los 60-65 dólares por barril Brent.

Según datos recientes, la gasolina 95 ha alcanzado los 1,44 euros por litro, mientras que el diésel se sitúa en 1,387 euros por litro. Un depósito de 55 litros cuesta ahora unos 79,20 euros en gasolina y 76,28 euros en diésel. Y este giro alcista no se explica por el crudo, sino por factores fiscales. Los impuestos eco con los que sigue apretando el Gobierno de Pedro Sánchez.

Impuestos récord con el Sanchismo

La causa principal es el aumento de la carga impositiva aplicada desde el 1 de enero de 2026. Aproximadamente la mitad del precio final de un litro de combustible corresponde a impuestos: el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (alrededor del 40%, un gravamen fijo por litro), el IVA al 21% (que representa cerca del 18 %) y otros ajustes fiscales.

Estos impuestos fijos, al no depender del precio del petróleo, amplifican su peso cuando el crudo baja o se estabiliza, trasladando directamente el incremento a los consumidores.

Expertos económicos consultados señalan que estos ajustes en la fiscalidad, decididos por el Gobierno de Pedro Sánchez, han encarecido la porción impositiva que pagan los conductores, rompiendo la dinámica bajista de meses anteriores.

Aunque el petróleo no se ha encarecido, la factura en el surtidor sí lo hace por decisión gubernamental.

Debate fiscal y ecológico

Esta medida se enmarca en una política más amplia de transición energética y equiparación fiscal entre combustibles (especialmente el diésel con la gasolina), alineada con directrices europeas para reducir emisiones, pero que genera un impacto inmediato en el bolsillo de los ciudadanos.

El debate fiscal y ecológico seguirá marcando el futuro de los precios de los carburantes en los próximos años.

Si el petróleo sube, la situación podría agravarse aún más por la combinación de cotización internacional y gravámenes elevados. Por ahora, la subida de 2026 pone de manifiesto cómo las decisiones tributarias del Ejecutivo pueden determinar el coste real del repostaje, independientemente de los mercados globales del crudo.

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