El presidente del gobierno defiende un pacto que perjudicará al sector primario europeo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado este jueves que «cruza los dedos» para que se concrete en los próximos dÃas el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, un pacto que ha generado fuertes cuestionamientos entre los agricultores europeos y algunos paÃses que alertan sobre sus posibles efectos en la soberanÃa alimentaria y la producción agrÃcola nacional.
Sánchez realizó estas declaraciones durante la inauguración de la Conferencia de Embajadores en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde defendió el acuerdo como un avance estratégico para fortalecer los vÃnculos entre los Veintisiete paÃses de la UE y Iberoamérica. Además, destacó el papel activo de España en acelerar las negociaciones para lograr su firma definitiva.
El presidente justificó la urgencia del pacto en el contexto geopolÃtico actual, marcado por una reconfiguración del orden internacional. «Europa necesita aliados y amigos», afirmó, subrayando que Iberoamérica no puede seguir siendo la gran olvidada de Europa, pese a las advertencias sobre la competencia desleal que podrÃa afectar a sectores clave como la agricultura y la ganaderÃa.
Este anuncio llega en un momento decisivo, ya que los Estados miembros de la UE podrÃan aprobar esta misma semana, mediante mayorÃa cualificada, el mandato negociador definitivo, allanando asà el camino para que el acuerdo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se firme tras más de 20 años de negociaciones.
Sánchez aprovechó para reafirmar la apuesta del Gobierno por una polÃtica comercial expansiva, mencionando también posibles futuros acuerdos con India, Indonesia, México y un pacto digital con Corea del Sur, en lÃnea con la agenda globalista promovida desde Bruselas.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, instó a cerrar el acuerdo «sin más excusas», recordando que las negociaciones se prolongan desde hace 25 años. Albares aseguró que el pacto crearÃa la mayor zona de libre comercio del mundo, con cerca de 700 millones de personas, y podrÃa generar un ahorro anual superior a 4.000 millones de euros en aranceles.
El ministro también enfatizó que este acuerdo no es solo económico, sino un compromiso polÃtico de asociación con Iberoamérica. Sin embargo, sus declaraciones chocan con las crecientes protestas del sector agrario europeo y con las crÃticas que señalan que Bruselas utiliza al campo europeo como moneda de cambio en su estrategia comercial global.











