Juanma Moreno ha activado la fase de recuperación tras la emergencia que ha golpeado a varios municipios andaluces y ha lanzado un aviso claro: para afrontar la reconstrucción habrá que mover recursos de otras áreas. “Son habas contadas”, ha resumido el presidente andaluz, dejando entrever que el margen presupuestario es limitado y que tocará reajustar cuentas.
El anuncio se produce después de que la Junta rebajara este sábado la situación operativa del Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de Andalucía al nivel 1. Desde este mismo momento, y de forma simultánea, comienza la etapa de reconstrucción bajo el paraguas del Plan Andalucía Actúa.
La fase de recuperación ya está en marcha

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, visitó este domingo Ronda para reunirse con los vecinos desalojados de Grazalema. Allí confirmó que, dentro del nivel 1 de emergencia, ya no es necesaria la cooperación directa de otras administraciones para la gestión operativa inmediata.
Eso sí, dejó claro que la recuperación exigirá coordinación institucional. Según explicó, a partir del martes comenzará formalmente la fase de evaluación exhaustiva de daños, con especial atención a los informes de los geólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que deberán determinar cuándo y cómo pueden regresar los vecinos desalojados.
Moreno confía en que la mejora meteorológica prevista para esta semana facilite los trabajos. Tras días de lluvias intensas y episodios de viento, la previsión apunta a una tregua climática que permitirá acelerar la reconstrucción.
Plan Andalucía Actúa la hoja de ruta para la reconstrucción
El Plan Andalucía Actúa será el instrumento central para canalizar la respuesta económica y técnica. Aunque todavía no está cuantificado al 100%, la Junta ya ha movilizado más de 500 millones de euros para una primera fase centrada en la red viaria.
La prioridad es clara:
- Reparación urgente de carreteras
- Restablecimiento de accesos a municipios aislados
- Garantizar transporte escolar
- Recuperar la conectividad básica
“La red viaria es fundamental”, subrayó Moreno. Sin carreteras operativas, no hay vuelta a la normalidad posible.
De dónde saldrá el dinero
Aquí está la clave política y presupuestaria. El presidente reconoció que la Junta tendrá que “sacar dinero de un lado y ponerlo en otro”. En otras palabras, se revisarán partidas previstas para otros fines.
No hay margen ilimitado. El presupuesto es finito. Y cuando llega una catástrofe natural de esta magnitud, el equilibrio se rompe.
Moreno habló de una “recomposición” presupuestaria liderada por las consejerías de Presidencia y Economía. Ese reajuste implicará inevitablemente:
- Reprogramar inversiones
- Aplazar proyectos no urgentes
- Redirigir fondos inicialmente asignados a otras políticas
La frase “son habas contadas” resume una realidad incómoda: cada euro destinado a reconstrucción es un euro que deja de invertirse en otra área.
Una factura que ninguna administración puede asumir sola
El presidente andaluz también apeló a la colaboración de:
- Ayuntamientos
- Diputaciones provinciales
- Gobierno central
- Unión Europea
“Son muchos los daños y ninguna administración puede por sí sola”, afirmó.
La estrategia pasa por combinar recursos propios con fondos estatales y europeos, especialmente si la evaluación definitiva de daños eleva la cifra final por encima de lo ya previsto.
El desafío político de priorizar en tiempos de crisis
Más allá de la gestión técnica, la reconstrucción abre un debate político inevitable: ¿qué partidas se verán afectadas? ¿Se resentirán políticas sociales, inversiones en infraestructuras o programas sectoriales?
De momento, la Junta no ha detallado qué áreas sufrirán ajustes. El plan sigue abierto y dependerá de la cuantificación final de los daños.
Lo que sí es evidente es que la recuperación no será inmediata. Primero vendrá la evaluación técnica. Después, la ejecución presupuestaria. Y finalmente, la reconstrucción física.
Mientras tanto, cientos de vecinos esperan poder volver a sus casas y recuperar la normalidad.
La emergencia ha bajado de nivel. Pero el verdadero desafío empieza ahora: reconstruir sin desbordar las cuentas públicas.












