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Más de 800 parados rechazaron contratos de hasta 2.700 euros al mes del plan de empleo del Ayuntamiento de Valencia

El Ayuntamiento de Valencia se ha topado con un dato tan sorprendente como preocupante: más de 800 parados han rechazado contratos de entre 1.300 y 2.700 euros mensuales dentro del Plan Municipal de Empleo 2025.

Según el acta oficial, de los 1.394 desempleados contactados por la agencia Valencia Activa, tan solo el 62% presentó su candidatura para conseguir una de las 247 plazas municipales ofertadas.
El resto, 874 personas, ni siquiera entregaron la documentación para optar al puesto.

Los salarios variaban según la categoría: desde 1.300 euros en oficios básicos hasta 2.700 euros mensuales en puestos cualificados, como técnicos audiovisuales o periodistas. Aun así, cientos de desempleados decidieron no participar en el proceso.

El Ayuntamiento tuvo que repetir la convocatoria

El programa, aprobado en marzo, formaba parte del plan de empleo impulsado por el consistorio del Cap i Casal para contratar temporalmente a personas desempleadas en distintos servicios municipales durante 12 meses.

Sin embargo, tras cubrir solo 162 de las 247 plazas, el Ayuntamiento se vio obligado a lanzar una segunda fase en septiembre, esta vez gestionada por el servicio autonómico de empleo, Labora.

En esa segunda convocatoria, la situación fue aún peor:

De los 488 parados contactados, 368 (el 75%) no se presentaron ni enviaron su solicitud.

🧾 Las cifras que descolocan a la Administración

El informe del proceso de selección revela también que:

  • 79 personas fueron excluidas por no cumplir el perfil.
  • 44 renunciaron voluntariamente al empleo tras presentar su candidatura.
  • 2 fueron descartadas por fuera de plazo.
  • Y 114 candidaturas espontáneas quedaron fuera del proceso por no haber sido preseleccionadas.

Además, se detectó un error informático en el área de “1ª pintura” que duplicó el número de identificación de 54 candidatos, aunque no afectó al resultado final.

A pesar de todos los ajustes, todavía quedaron plazas vacantes incluso después de la segunda fase.

El consistorio se vio forzado a ampliar los plazos y rebajar requisitos, eliminando la obligación de estar inscrito en la agencia local de empleo y la exigencia de experiencia previa.

“Cuando hay gestión eficaz, el empleo funciona”, asegura Vox

El concejal de Empleo, José Gonsálbez (Vox), defendió el programa como “una muestra de que, con voluntad política y gestión eficaz, el empleo puede ser un motor real de cambio para la ciudad”.

Sin embargo, las cifras reflejan lo contrario: ni con mejores condiciones ni con requisitos más bajos se lograron cubrir todos los puestos.

El fracaso de la convocatoria ha abierto un debate en Valencia sobre la cultura laboral y la eficacia de los programas públicos.

Algunos funcionarios apuntan a que muchos de los candidatos “prefieren mantener subsidios antes que asumir empleos temporales”, mientras que otros señalan “falta de información y desconfianza hacia los procesos municipales”.

La sombra de Valencia Activa y la gestión anterior

El primer proceso fue gestionado por Valencia Activa, la agencia municipal de empleo que fue disuelta recientemente y que ya arrastraba acusaciones de mala gestión y prácticas opacas.

Según fuentes del propio Ayuntamiento, la desaparición de la entidad fue necesaria para “poner fin a años de irregularidades y clientelismo”, y transferir sus funciones a organismos más transparentes.

Un informe interno apuntó incluso que el sistema de selección anterior “favorecía candidaturas vinculadas políticamente”.
Una situación que recuerda a los casos de malversación y enchufismo en organismos públicos analizados recientemente por La Bandera.

El problema estructural del empleo público temporal

Los datos del plan municipal reflejan una paradoja del mercado laboral valenciano: con más de 62.000 personas en paro, muchos rechazan trabajos temporales incluso cuando están bien remunerados.

Expertos consultados por este medio aseguran que la raíz del problema está en la falta de incentivos fiscales y estabilidad en los contratos públicos, junto con la superposición de subsidios estatales y autonómicos que desincentivan la reincorporación al mercado laboral.

“Si el Estado paga igual o más por no trabajar que por trabajar tres meses, el incentivo desaparece”, afirma un economista valenciano.

En contexto: la economía valenciana y los retos del empleo

La Comunidad Valenciana afronta una tasa de paro del 11,2%, superior a la media nacional, y un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda laboral.
Mientras empresas del sector servicios y de la construcción denuncian falta de mano de obra, los planes públicos no consiguen atraer candidatos suficientes.

El plan de empleo de Valencia, diseñado para dar oportunidades a cientos de desempleados, ha acabado convertido en un símbolo del fracaso de la gestión pública y la desmotivación laboral.

Con más de 800 personas rechazando contratos de hasta 2.700 euros mensuales, la pregunta es inevitable: ¿Falta trabajo… o falta voluntad?

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