El pistoletazo de salida lo dio Carlos Baute, que en su cocina, junto a su mujer Astrid, se marcó un bailecito casero con toda su pachanga
En lo que podría ser el mayor cachondeo colectivo desde que alguien inventó el «challenge» de la botella, la detención de Nicolás Maduro ha desatado una epidemia de baile en redes sociales. La canción ¿Dónde están los comunistas? (del canal Kilómetro Internacional) se ha convertido en el himno triunfal de los que celebran que el dictador venezolano esté en una cárcel federal de Estados Unidos.
El estribillo del pegadizo tema, ya viral, es demoledor: «Maduro está en una cárcel federal y ahora me pregunto… ¿los comunistas dónde están? ¿Dónde está China? ¿Dónde está Rusia? ¿Por qué no actuaron? ¿Cuál es la excusa?»
Carlos Baute, por la libertad
El pistoletazo de salida lo dio Carlos Baute, que en su cocina, junto a su mujer Astrid, se marcó un bailecito casero con toda la pachanga del mundo. «¡Ahora nos toca bailar a nosotros! Pronto bailaremos libres en Venezuela«, escribió el cantante, rematando con la perla: «El que no baile es comunista».
Miles de likes, memes y un mensaje clarito: si no mueves el esqueleto, eres sospechoso de simpatizar con el chavismo, con los comunistas. ¡Toma ya!
No se quedó atrás Catherine Fulop, que decidió celebrarlo en bikini, pañuelo con bandera venezolana en la cabeza y sonrisa de oreja a oreja. La actriz venezolana-argentina se sumó al reto viral con un meneo que acumuló cientos de miles de «me gusta» y comentarios del estilo «¡Venezuela libre!» mientras los progres se atragantaban con el café matutino.
Hasta políticos como Cayetana Álvarez de Toledo citaron la letra en X para dar caña: los aliados «revolucionarios» desaparecieron más rápido que un bono social cuando hay elecciones.
Un baile que se extiende como la pólvora
El baile se ha extendido como la pólvora por TikTok, Instagram y X, con venezolanos exiliados, influencers y hasta algún que otro diputa local uniéndose al cachondeo.
Mientras la izquierda guarda silencio sepulcral (o se esconde bajo la alfombra), el mensaje es cristalino: los que durante años aplaudieron al régimen ahora brillan por su ausencia. ¿China? ¿Rusia? ¿Cuba? Fantasmas.
La canción, con su ritmo afro-house pegajoso, ha pasado de protesta a himno de la libertad… y de la burla más descarada.
En resumen: Maduro preso, comunistas esfumados y medio mundo bailando. Porque nada dice «victoria» como mover las caderas mientras los hipócritas se esconden. ¡A seguir bailando, que la fiesta empieza ahora!












