El precio de la luz vive uno de los desplomes más contundentes de los últimos años. En los primeros 22 días de febrero, el mercado mayorista se ha movido en torno a los 14 euros por megavatio hora. Es un 87 % menos que hace justo un año. Un dato histórico.
Pero hay un problema.
La factura de millones de hogares apenas notará esta caída. Y la razón está en una palabra que todavía pesa sobre el sistema eléctrico español: apagón.
Precio de la luz en mínimos históricos gracias a las borrascas
La sucesión de borrascas no solo ha llenado embalses. También ha disparado la producción renovable.
Más viento. Más agua. Más generación barata.
El resultado es claro: el precio de la luz en el mercado mayorista se ha hundido hasta niveles que no se veían desde hace años. Según los datos del Operador del Mercado Eléctrico, OMIE, febrero se está cerrando con una media en torno a 14 €/MWh.
Para entender la magnitud del desplome:
• Febrero 2025 rondaba los 100 €/MWh
• Febrero 2026 cae por debajo de 15 €/MWh
• La bajada supera el 85 %
Un alivio que, en teoría, debería notarse con fuerza en el recibo.
Pero no está ocurriendo.
El apagón que cambió las reglas del juego
Tras el histórico apagón del 28 de abril, Red Eléctrica activó mecanismos extraordinarios para reforzar la estabilidad del sistema.
Aquí entra en juego el gran desconocido para la mayoría de consumidores: los servicios de ajuste.
Estos costes se suman al precio mayorista y sirven para garantizar que el sistema no vuelva a estar en riesgo. Básicamente, son mecanismos que aseguran respaldo cuando las renovables no cubren toda la demanda.
Y su precio se ha disparado.
Mientras que en febrero de 2025 el coste medio de estos servicios rondaba los 0,017 €/kWh, este mes ya se mueve en torno a los 0,029 €/kWh, con picos de 0,035 €/kWh.
En la práctica, casi el doble.
Más gas para evitar otro susto
El sistema eléctrico español depende cada vez más de las energías renovables. Pero cuando hay tensiones, el respaldo lo ofrecen las centrales de ciclo combinado de gas.
Y mantenerlas disponibles tiene un coste.
Aunque no entren en funcionamiento, deben estar preparadas. Esa disponibilidad se paga. Y ese pago se incluye en los servicios de ajuste que terminan impactando en tu factura.
Tras el apagón, la prioridad es clara: cero riesgos.
Pero la seguridad energética no es gratis.
¿Se notará en algún momento la bajada del precio de la luz?
Los expertos creen que el mercado mayorista podría seguir en niveles excepcionalmente bajos en los próximos meses.
Incluso se habla de un abril por debajo de los 10 €/MWh si se mantienen las condiciones meteorológicas favorables.
Eso abre una puerta.
Si los servicios extraordinarios comienzan a relajarse y el sistema gana estabilidad, entonces sí podría trasladarse una parte mayor del ahorro al consumidor final.
Pero, de momento, la factura sigue amortiguando la caída.
España y el gas tras el apagón
El uso del gas para generar electricidad se disparó tras el incidente eléctrico del año pasado. Las centrales de ciclo combinado tuvieron un papel clave para sostener el sistema.
Las previsiones apuntan a que el consumo anual de gas en España podría situarse en torno a 345 TWh este año, un 7 % menos que en 2025, cuando se registró un pico por la mayor contribución del gas a la estabilidad eléctrica.
Es decir:
• Más renovables abaratan el mercado
• Más respaldo encarece los ajustes
• El consumidor queda en medio
Lo que realmente estás pagando en tu recibo
Muchos consumidores siguen creyendo que el precio mayorista es lo único que importa.
No es así.
La factura eléctrica incluye:
• Coste de la energía en el mercado
• Servicios de ajuste
• Peajes y cargos regulados
• Impuestos
Aunque el componente principal se desplome, otros pueden neutralizar ese efecto.
Y eso es exactamente lo que está ocurriendo.
Un sistema más verde pero más complejo
España es uno de los países europeos con mayor penetración renovable. Eso es una buena noticia para el medio ambiente y para el precio mayorista.
Pero también implica un sistema más complejo, que necesita mecanismos adicionales para evitar inestabilidad.
El gran reto ahora es equilibrar seguridad y coste.
Porque el consumidor empieza a hacerse la misma pregunta:
Si el precio de la luz se ha hundido un 90 %, ¿por qué mi factura apenas baja?
La respuesta no está en el viento ni en la lluvia.
Está en el miedo a que vuelva a apagarse el sistema.












