Un hombre de 63 años dejó vivir en su apartamento a un desahuciado al que tuvo que echar, porque era imposible la convivencia, y acabó denunciado por cambiar la cerradura
Este miércoles, 25 de febrero, alrededor del mediodía, los Mossos d’Esquadra han arrestado en la calle de la Trinitat, en Mataró, a un ciudadano español de 63 años, acusado de un delito de coerción por haber modificado la cerradura de su vivienda tras echar a un extranjero al que permitió residir allí durante 10 meses.
El individuo es dueño de un apartamento en la cuarta planta de este complejo en el barrio de Cerdanyola y ofrece su hogar a personas que se quedan sin vivienda. El detenido brinda su espacio disponible a otras personas por solidaridad, como afirman los vecinos que han conversado con El Caso, y así ayudar a aquellos en apuros.
Al parecer, este inquilino hizo imposible la convivencia y el propietario le pidió que se marchara, a lo que se negó. El hombre, quien es el legítimo dueño y carece de antecedentes, y cambió la cerradura de su apartamento con la intención de impedir que un inquilino, al que le permitió residir allí por caridad, pudiera entrar. Al llegar los Mossos, detuvieron al propietario.
Deja que viva en su hogar y termina arrestado
Un hombre extranjero que había estado viviendo en su casa durante diez meses, llamó al 112, el número de emergencias, para informar que no podía entrar en su hogar —donde residía— porque alguien había cambiado la cerradura y nadie le abría la puerta.
Cuando los Mossos llegaron al lugar, confirmaron que la cerradura había sido cambiada y verificaron que quien hizo la llamada, aunque no era el propietario, había estado residiendo allí por un tiempo, y que el otro hombre, que sí era el dueño, había alterado la cerradura, limitando su acceso al interior.
La consecuencia, que el propietario solidario acabó arrestado por un delito de coerción, según han indicado fuentes de la policía catalana. El propietario recuperó la libertad ayer jueves por la mañana.
Arrestado por coerción
De acuerdo con la versión del propietario, la persona que contactó a los Mossos llevaba meses viviendo allí tras su autorización, pero conflictos de convivencia comenzaron a afectar su relación, hasta que le pidió que se marchara, una opción que no consideró el inquilino, quien continuó usando en el apartamento, yendo y viniendo.
El propietario decidió, el pasado miércoles, tomar medidas drásticas: cambió la cerradura para evitar su reingreso. Sin embargo, el plan no salió como esperaba y su solidaridad terminó con la llamada a la policía del desahuciado al que ayudó.












