La población británica se harta de la avalancha migratoria que sufren diariamente
Crowborough, localidad de East Sussex, fue escenario este fin de semana de intensas protestas contra el traslado de inmigrantes ilegales a un antiguo emplazamiento militar. Vecinos y residentes se manifestaron masivamente en las calles para mostrar su rechazo a un plan que podría alojar hasta 600 personas sin que la comunidad haya recibido información clara ni garantías previas.
Vecinos expresan su malestar por llegada de inmigrantes
El descontento aumentó tras la llegada de 27 solicitantes de asilo a un cercano campo de entrenamiento militar. Algunos residentes denunciaron sentirse engañados por las autoridades, acusándolas de ocultar detalles sobre los plazos del proyecto, las medidas de seguridad y el verdadero uso del recinto.
Incidentes durante las manifestaciones
La tensión ya se había dejado notar días antes. Tres personas fueron detenidas frente al antiguo cuartel mientras protestaban por su reconversión en alojamiento temporal. Según informó la Policía de Sussex, la concentración del viernes 23 de enero comenzó de manera pacífica, pero se registraron altercados cuando un vehículo intentó salir del lugar.
De acuerdo con el informe policial, tres individuos bloquearon el coche, profirieron insultos y golpearon el vehículo en dos ocasiones. Dos hombres de 36 y 54 años y una mujer de 62 fueron arrestados por alterar el orden público.
El superintendente jefe James Collis reconoció que la utilización del emplazamiento ha generado preocupación entre los vecinos y aseguró que la policía seguirá protegiendo el derecho a manifestarse de forma pacífica, siempre que no se produzcan comportamientos abusivos o amenazas.
Plan del Gobierno para alojar a 600 inmigrantes
El Ministerio del Interior del Reino Unido confirmó que los 27 solicitantes de asilo llegaron al recinto a comienzos de esta semana y que la instalación podría albergar hasta 600 personas. Esta medida forma parte de la estrategia gubernamental para reducir la dependencia de alojamientos hoteleros, un plan que ha generado fuerte oposición en la comunidad local.
Desde el Ministerio se insiste en que el antiguo cuartel cuenta con vigilancia permanente, cámaras de circuito cerrado y controles estrictos de acceso. Sin embargo, estas garantías no han logrado calmar la desconfianza de los vecinos, que consideran que sus preocupaciones no han sido escuchadas en una decisión que afecta directamente a su entorno cotidiano.












