Cádiz se prepara para una transformación que muchos llaman ya “el fin del skyline histórico”. En los antiguos terrenos de Tabacalera, donde hasta hace poco solo había polvo y ruinas, empieza a alzarse una mole que promete partir la ciudad en dos: los que ven en ella progreso… y los que la consideran una traición a la esencia gaditana.
- Su nombre: Torre Abu.
- Su ambición: ser el nuevo techo de Cádiz.
- Su altura: 75 metros que desafiarán al mismísimo campanario de la Catedral.

El rascacielos que quiere tocar el cielo gaditano
Hasta ahora, Cádiz miraba con cierta distancia los rascacielos de Sevilla o Málaga. Pero eso se acabó.
El Grupo ABU, promotor de la polémica torre, promete que el edificio será “un nuevo símbolo del renacimiento urbano de la ciudad”.
Con 20 plantas, 97 viviendas, piscina, solárium, oficinas y locales comerciales, la Torre Abu se convertirá en el edificio residencial más alto de la provincia. Superará incluso al edificio Vistahermosa, que durante años fue el coloso gaditano.
Y aunque la primera piedra se colocó en 2024, es ahora, un año y medio después, cuando el esqueleto de hormigón comienza a asomar entre grúas colosales y los vecinos miran hacia arriba… con una mezcla de asombro y miedo.
“Es la primera vez que Cádiz mira hacia el cielo y no hacia el mar”, comenta un arquitecto local.
2027: el año en que Cádiz cambiará su horizonte para siempre
Cuando la Torre Abu esté terminada —si no hay retrasos—, en 2027, nada será igual.
El rascacielos se alzará junto a las avenidas Marconi y Sanidad Pública, y sus últimas plantas ofrecerán una vista panorámica de la bahía que promete convertirse en el mirador privado más caro de la ciudad.
El proyecto cuenta con 171 plazas de aparcamiento, 58 trasteros y una azotea con zona chill-out y piscina infinita, desde la que se verá el puente de la Constitución de 1812 y la catedral.
Su diseño, firmado por los arquitectos Javier Romero y Víctor Gómez, rinde homenaje a las torres miradores del casco antiguo, aunque algunos críticos hablan ya de “ruptura visual” y de “atentado estético”.
Casi todo vendido antes de empezar: el “boom inmobiliario gaditano”
El morbo inmobiliario ha hecho su efecto.
El 80 % de las viviendas se vendieron en un solo día cuando aún no se había levantado ni un muro. A mediados de 2024, la cifra subía al 90 %. Los precios se mantienen en estricta confidencialidad, pero fuentes del sector estiman que los áticos podrían superar los 900.000 euros.
Y no es solo cuestión de dinero. Para muchos compradores, vivir en la Torre Abu será una forma de estatus, un “yo estuve allí cuando Cádiz decidió dejar de ser plana”.
Mientras tanto, los vecinos del barrio denuncian ruido constante, cortes de tráfico y grúas gigantes que ya dominan el paisaje. La polémica está servida.
Entre la Catedral y el cemento: una ciudad dividida
La comparación con otros hitos arquitectónicos no ha tardado.
Por encima de la Torre Abu solo quedarán obras civiles como el puente de La Pepa (180 m), las torres eléctricas de la Bahía (156 m) y la Torre Tavira II (114 m), el mítico “pirulí” diseñado por Vázquez Consuegra en 1992.
¿Una evolución o una provocación?
Cádiz, la ciudad de las postales y las azoteas blancas, se enfrenta a una pregunta incómoda:
¿puede un rascacielos integrarse en una de las urbes más antiguas de Europa sin borrar su alma?
El Grupo ABU defiende su apuesta como “una obra elegante, integrada y respetuosa”, pero el debate ya arde en redes sociales.
“El monstruo de Tabacalera”: mito o modernidad
Los vecinos lo llaman así, “el monstruo de Tabacalera”, por la sombra que ya empieza a proyectar sobre el barrio.
En cambio, los defensores del proyecto lo ven como una señal de modernidad y “una inyección de vida en una ciudad dormida”.
El contraste no podría ser más gaditano:
al otro lado de la calle, las torres de electricidad recuerdan el pasado industrial; en el horizonte, la nueva Torre Abu anuncia el futuro vertical de Cádiz.











