La tranquilidad habitual de Arcos de la Frontera se rompió en cuestión de minutos. La subida repentina del caudal del río, provocada por la apertura de compuertas en la presa, dejó atrapadas a seis personas en dos viviendas situadas en una zona especialmente sensible: las inmediaciones del puente de Angorrilla. La rápida intervención de los bomberos evitó que la situación derivara en una tragedia.
Los hechos ocurrieron cuando el nivel del agua comenzó a aumentar con rapidez, sorprendiendo a los ocupantes de las viviendas, que no tuvieron margen de reacción ante la fuerza del caudal.
Rescate contrarreloj en la zona del puente de Angorrilla
Efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos se desplazaron de inmediato hasta el lugar tras recibir el aviso. El operativo se centró en dos casas ubicadas en una zona baja, muy próxima al cauce del río, donde el agua comenzó a ganar terreno de forma peligrosa.
Los bomberos trabajaron durante horas en condiciones complicadas, con corrientes cada vez más fuertes y accesos difíciles. Finalmente, lograron rescatar a las seis personas, que se encontraban visiblemente afectadas por la tensión del momento, aunque sin que se hayan comunicado daños personales de gravedad.
La escena fue seguida con preocupación por vecinos de la zona, que observaron cómo el río se ensanchaba a gran velocidad.
Apertura de compuertas y aumento del caudal
El origen del incidente está en la apertura de las compuertas de la presa, que comenzaron a liberar agua a un ritmo de 700 metros cúbicos por segundo. Una cifra muy elevada que explica la rapidez con la que el nivel del río se desbordó en algunos tramos.
El alcalde de Arcos de la Frontera, Miguel Rodríguez, compareció para lanzar un mensaje claro a la población: precaución absoluta.
“Es muchísima cantidad de agua. El río se va a ensanchar bastante y no sabemos cuánto tiempo van a estar abiertas las compuertas”, advirtió.
Llamamiento urgente a los vecinos
Desde el Ayuntamiento se pidió a los residentes que viven cerca del río que se alejen todo lo posible y eviten cualquier desplazamiento innecesario por las zonas afectadas. El mensaje fue especialmente contundente para quienes se encuentran en viviendas próximas al cauce.
Las autoridades locales insisten en que la situación puede cambiar rápidamente y que cualquier imprudencia puede tener consecuencias graves. El episodio ha servido como recordatorio del riesgo que supone la crecida repentina de ríos regulados por presas, especialmente tras episodios de lluvias o desembalses controlados.
Una zona acostumbrada al río, pero no a su furia
Arcos de la Frontera mantiene una relación histórica con su río, pero los vecinos reconocen que no es habitual ver un aumento del caudal tan rápido. En cuestión de minutos, zonas que suelen estar secas o con poco caudal quedaron completamente cubiertas por el agua.
El susto ha sido mayúsculo, especialmente para las familias rescatadas, que vivieron momentos de auténtica angustia al ver cómo el agua rodeaba sus viviendas sin posibilidad de salir por sus propios medios.
Seguimiento de la situación
Los servicios de emergencia continúan vigilando el estado del río y no se descartan nuevas actuaciones si el nivel del agua sigue aumentando. Desde el Consorcio de Bomberos y el Ayuntamiento se insiste en seguir únicamente información oficial y no confiarse ante una aparente bajada del caudal.
Lo ocurrido en Arcos deja una imagen clara: cuando el río despierta con fuerza, no hay margen para el error.












