La marca deportiva woke echó a la mujer, superviviente de ataque de tiburón y ahora registra su mayor desplome en 10 años y cierra 21 tiendas
Nuevo desastre financiero de una empresa por abrazar la ideología woke. Rip Curl, famosa marca deportiva relacionada con el surf, registra pérdidas millonarias tras sustituir como imagen de maraca a una famosa surfista, superviviente de un ataque de tiburón, por surfista trans.
La mujer, Bethany Hamilton, con tan sólo 13 años perdió un brazo en un ataque de tiburón, pero eso no la frenó para convertirse en una estrella mundial del surf femenino. Su historia de superación inspiró a miles de jóvenes deportistas.
No es el único caso. Otras marcas se han hundido por la agenda woke, perdiendo miles de millones en ventas
Bethany Hamilton: madre, cristiana y defensora de los derechos de la mujer en el deporte
Sin embargo, en 2024 Rip Curl, una de las marcas más famosas de surf, decidió romper relaciones con Hamilton y eliminarla de sus campañas. ¿El motivo? Su oposición pública a que las competiciones femeninas incluyan a atletas transgénero. En su lugar, la compañía utilizó a Sasha Lowerson, surfista trans, como nueva cara de la publicidad.
Un boicot millonario contra la marca
La reacción del público no se hizo esperar. La polémica desató un boicot masivo en Australia y Nueva Zelanda, principales mercados de Rip Curl. Según informó el Daily Mail, el grupo matriz KMD Brands registró pérdidas de 82,9 millones de dólares en 2024, la mayor caída en una década.
De sus 328 tiendas, 21 cerrarán de forma definitiva, y la compañía tuvo que asumir además una amortización de 40,3 millones de dólares en su filial de botas Oboz. La crisis se atribuye en gran parte a la fuga de clientes descontentos con la decisión de apartar a Hamilton y promocionar el surf femenino con una figura transgénero.
El trasfondo: deporte femenino y debate social
Bethany Hamilton se ha mantenido firme en su postura. En múltiples ocasiones ha declarado que las mujeres necesitan igualdad de condiciones en la competición, y que incluir a hombres biológicos en el surf femenino supone una desventaja injusta.
La surfista, que además es madre y cristiana, ha ganado respeto por su valentía dentro y fuera del agua. Su exclusión por parte de Rip Curl ha sido vista por muchos como una muestra de desprecio hacia las atletas que luchan por proteger el deporte femenino.
Go woke, go broke
El caso Rip Curl demuestra que el activismo corporativo puede tener un alto precio cuando choca con la sensibilidad de los consumidores. Lo que parecía una estrategia de marketing inclusivo acabó derivando en un golpe financiero histórico.












