Hubo un tiempo en que España no era una clínica psiquiátrica ni un centro especial para oligofrénicos y las decisiones de sus gobernantes, equivocadas o no, tenían cierta coherencia. Hoy, hemos alcanzado un punto tan esperpéntico, que hemos normalizado que un país occidental como el nuestro, de repente se haya hecho aliado de toda la purria internacional posible.
Si hace 10 años nos dicen que los Ayatolás, o el mismísimo grupo terrorista Hamás, felicitarían a nuestro presidente del Gobierno por su posición política en un conflicto, directamente habríamos encerrado a esa persona en una institución mental. Pero está ocurriendo, señores. Los recientes bombardeos de EEUU e Israel sobre Irán para acabar con ese régimen teocrático criminal han dejado en evidencia una vez más la deriva absolutamente esperpéntica y tiránica de nuestro gobierno. El gobierno más feminista de la historia, decantándose por un régimen que asesina y lapida a las mujeres y las obliga a vivir en una cárcel de tela hasta el fin de los días.
Que lo hiciera Podemos, era hasta comprensible, al fin y al cabo sus dirigentes han estado mamando del régimen Iraní durante años, mediante productoras y programas de televisión que eran usados por los ayatolás para colar aquí sus propaganda anti occidente y que los dirigentes de la extrema izquierda aprovechaban para hacer lo propio. Pero el Gobierno de España es otra historia.
Que Sánchez nos esté poniendo en el punto de mira internacional enfrentándonos a nuestros aliados y aliándose con todo el eje del mal es algo que no podíamos esperar. O sí. A estas altura de la película ya solo nos queda esperar la felicitación de Kim Jon Un, el dictador de Corea del Norte para completar la ristra de felicitaciones de regímenes dictatoriales y sanguinarios que se han sumado a apoyar a Sánchez en su deriva soviética.
Pero os voy a decir una cosa, creo firmemente que Sánchez no cree en lo que hace. Enfrentarse a Trump o Israel no es una estrategia geopolítica ni nada que salga siquiera de su interés por contentar a sus socios comunistas proiraníes. Lo de Sánchez es algo más grave. Lo que el Presidente está haciendo es llevar a la realidad el clásico “para lo que que me queda en el convento me cago dentro”.
Es la demolición total de España. Sánchez se ha propuesto irse reventándolo todo por los aires y que el nivel de destrucción sean tan grande que ningún otro presidente o gobierno sea capaz de arreglarlo ni siquiera en una legislatura. Es su forma de decir adiós para ver si en el camino es capaz de mitigar o incluso revertir el desastre electoral que se le avecina el año que viene, si es que llega a convocar elecciones algún día.
El gobierno más feminista de la historia, decantándose por un régimen que asesina y lapida a las mujeres y las obliga a vivir en una cárcel de tela hasta el fin de los días
El próximo gobierno, repito, si llega algún día, va a tener por delante un camino tan complicando para reconstruir este país, que no le va a quedar tiempo para enfrentar la lucha callejera que va a iniciar la izquierda en cuanto dejen el poder. Restablecer relaciones internacionales, arreglar el problema migratorio, solucionar los problemas estructurales, las pensiones, la vivienda, todo está hecho tal desastre que no tardarán ni dos meses en culpar al próximo presidente de la catástrofe que ellos mismos han provocado para así poder volver cuanto antes a la Moncloa y comenzar de nuevo el ciclo de destrucción que habían iniciado.
Pero repito, va a ser complicado deshacer este contubernio construido durante 8 años. Para acabar con él directamente habría que ilegalizar al PSOE y obligar al PP a desvincularse de la jefa que tienen en común, Úrsula Von der Layen, cosa que jamás ocurrirá, viendo los interesas comunes y lobbies que a ambos les tienen comprados. Por eso creo cada día más que España está condenada. No creo que exista una solución a corto y medio plazo para que nos convirtamos, al menos, en un país digno de pertenecer al primer mundo.
Lo que el Presidente está haciendo es llevar a la realidad el clásico para lo que que me queda en el convento me cago dentro
Ya que lo de primer mundo es simplemente una etiqueta por el lugar geográfico que ocupamos en el mundo, pero si te sumerges en el funcionamiento de España te das cuenta de que de primer mundo solo tenemos eso, la etiqueta. Y esto no comenzó con Sánchez, comentó a principios de los 80 y cada gobierno que ha llegado, se ha encargado de tercermundizarnos un poco más, hasta un punto en que hemos acabado normalizando algo que nunca tendríamos que haber normalizado: la miseria.
Pero mientras el españolito tenga sus dos euros para la cervecita del domingo, me temo que nada cambiará. Y siento ser tan pesimista, pero es lo que veo cada día a mi alrededor. Así que mira, llegados a este punto, que nos felicite el líder de Corea del Norte, igual ya solo es un paso más para apuntalar este corrupto régimen y acelerar su caída. Quizás solo así podamos reconstruirlo.












