En un proyecto que cita como ejemplo los menús carcelarios, el Ejecutivo obligará a las administraciones a adaptarse a la diversidad religiosa
Nueva cesión cultural y religiosa del gobierno presuntamente aconfesional. Sánchez planea exigir que todos los colegios públicos y hospitales públicos ofrezcan menús halal, que siguen las normas islámicas, como una «estrategia de convivencia». El borrador cita los menús carcelarios como ejemplo de su estrategia de alimentación sana y convivencia.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, cuya dirección detenta el comunista Pablo Bustinduy (Sumar), elevó a consulta pública el borrador inicial de una norma que fomenta la alimentación saludable y sostenible en centros de titularidad pública, así como en privados para personas dependientes o con necesidades especiales.
Se obligará, de aprobarse la norma, a que administraciones públicas respeten la diversidad ética, cultural o religiosa mediante flexibilidad en los menús, que abarcan opciones 100% vegetales, sin gluten, sin lactosa y halal.
El ejemplo de dieta equilibrada y convivencia de los menús carcelarios
La norma cita como ejemplo las instituciones penitenciarias, donde diversos centros reformaron sus menús para eliminar la dualidad entre dieta normal y especial, creando una base común más saludable —baja en grasas y sin fritos— que se adapta a altas prevalencias de diabetes e hipertensión de los presidiarios.
El borrador de la futura ley expone que las buenas prácticas incluyen una transición proteica que sustituye los procesados cárnicos habituales por legumbres, huevos y pescados nutritivos, además de que con esta planificación garantizan menús que respetan la diversidad cultural y religiosa (halal, vegetarianos) como «estrategia de convivencia».
Dieta mediterránea sin procesados
Los requisitos que impondrán en los centros públicos restringen los productos procesados y ultraprocesados, impulsan cocinas in situ y promueven la dieta mediterránea como patrón saludable, aunque las nuevas exigencias también obligan a colegios y hospitales a respetar la diversidad ética, cultural o religiosa con flexibilidad en los menús, que permiten opciones veganas, sin gluten, sin lactosa y halal «sin sobrecoste» para el usuario tanto en menús como en cafeterías.
Halal obligatorio en Ceuta a cargo del contribuyente
Según recuerda OK Diario, el Ejecutivo ya generó polémica por este tipo de menús cuando el Ministerio de Educación, encabezado entonces por Pilar Alegría, desembolsó 314.000 euros para contratar el suministro de menús en comedores de seis centros educativos de Ceuta, donde las directrices exigieron que «la carne sea halal» y que «no se utilice carne de cerdo».
El citado medio señaló que las instrucciones que parecen adaptar el menú a alumnos musulmanes dejando de lado que las becas se otorgan a niños de cualquier religión.












