Sin pasar por los mecanismos de control de la Administración General: uso de organismos públicos, muchos de ellos con funciones difusas o escasa actividad
Sector público como instrumento de colocación política. Es una constante en democracia y con el bipartidismo PPSOE. Parece que el Sanchismo lo está intensificando. El caso Koldo, las sobrinas de Ábalos y demás amigas enchufadas supuestamente sin ni siquiera ir a trabajar, ha puesto de manifiesto este hecho.
Según ha desvelado VozPopuli, este episodio a modo de agencia de colocación se ha repetido a lo largo de distintas legislaturas: el uso de organismos públicos, muchos de ellos con funciones difusas o escasa actividad, para incorporar a afines, familiares o compromisos políticos, sin pasar por los mecanismos de control propios de la Administración General. España cuenta con cerca de 500 entidades públicas vinculadas a los ministerios.
La Intervención General del Estado ha documentado que solo en el ámbito estatal existen más de 450 entes entre administrativos, empresariales y fundacionales. A pesar de intentos de racionalización, la estructura apenas ha adelgazado; al contrario.
En muchos casos, con el Sanchismo, la reducción se ha limitado a la fusión de entes inactivos o a la disolución de organismos que llevaban años sin actividad real.








