La Confederación Africana de Fútbol acierta de pleno: Senegal paga caro el plantón pero sin perder el título
Por fin la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha impuesto justicia disciplinaria tras el bochornoso espectáculo de la final de la Copa África de Naciones (CAN) 2025, celebrada el 18 de enero en Rabat y ganada por Senegal en prórroga la (1-0). Lejos de las quejas victimistas de la prensa marroquí, las sanciones demuestran que la CAF no se deja intimidar por el país anfitrión y castiga con firmeza los comportamientos antideportivos, especialmente los de Marruecos.
El detonante fue el penalti legítimo señalado a favor de Marruecos en el descuento, que Brahim Díaz falló. En lugar de aceptar la decisión arbitral, los senegaleses abandonaron temporalmente el campo en protesta, un acto grave pero corregido rápidamente gracias al capitán Sadio Mané.
Sin embargo, la CAF ha sido proporcional: al seleccionador senegalés Pape Thiaw le caen cinco partidos de suspensión y 100.000 dólares de multa por incitar al plantón y dañar la imagen del fútbol. jugadores como Iliman Ndiaye e Ismaila Sarr, dos partidos cada uno. Y la Federación Senegalesa (FSF), una multa total de 615.000 dólares por conducta impropia de jugadores, staff y aficionados.
Pero el verdadero correctivo ha sido para Marruecos, que como anfitrión debería haber dado ejemplo de fair play. La CAF rechazó de plano el recurso marroquí para quitarle el título a Senegal, una pretensión absurda y revanchista.
Y castigó duramente a la Federación Real Marroquí (FRMF) con 415.000 dólares de multa por múltiples infracciones: comportamiento inapropiado de recogepelotas, invasión de la zona VAR por el cuerpo técnico, obstaculización al árbitro y uso de láseres por parte de aficionados, que intentaron cegar al portero rival.
Conducta antideportiva para el premio a la deportividad
Además, Achraf Hakimi (dos partidos de suspensión por conducta antideportiva) e Ismaël Saibari (tres partidos y 100.000 dólares) pagan por sus actitudes en el terreno.
Mientras medios marroquíes como Medias24 o Le360 lloran «injusticia» y «severidad implacable hacia los anfitriones», la realidad es que Marruecos abusó de su posición de organizador para presionar y generar caos.
La CAF ha actuado con ecuanimidad: Senegal pagó caro su momento de calentón (la sanción más alta individual a Thiaw), pero Marruecos no se libra de un castigo ejemplar por incidentes que empañaron su propia casa.
Así pues, la CAF no ha cedido al victimismo local y ha priorizado el respeto al reglamento y al juego limpio; sin favoritismos hacia quien presume de grandeza futbolística pero falla en deportividad.












